miércoles, 10 de febrero de 2021

Vuelve el Reloj de la Muerte

A lo largo de este blog, hemos venido exponiendo como hay suficientes pruebas científicas que establecen que se producen extinciones masivas de seres vivos de forma periódica, que hay un Reloj de la Muerte que aniquila la vida en la Tierra cada 27 millones de años. Hay nueva información al respecto pero veamos antes un resumen de lo que hemos publicado hasta ahora [1].

EL COMIENZO
El trabajo pionero de los paleontólogos David M. Raup y J. John Sepkoski (1980) mostró que se producían extinciones masivas de fósiles marinos cada 26 millones de años, en un periodo de 250 millones de años.

Crédito imagen: Lawrence Berkeley National Lab/HercoBlog
Este sorprendente hallazgo rompió el dogma en la que estaba fosilizada la Paleontología, y ciencias afines como la Geología, que postula que "todos los cambios geológicos y biológicos son de origen terrestre y se producen de forma lenta y gradual". Evidentemente, ya la conocida resistencia  de la Ciencia en contra de hipótesis que rompen sus esquemas preestablecidos, hizo que el trabajo de Raup&Sepkoski fue ampliamente cuestionado.

Para confirmar esto, Adrian L. Melott y Richard K. Bambach (2010, 2013, 2014, 2017) hicieron una comprobación de la periodicidad de Raup&Sepkoski, pero ampliando el estudio a 542 millones de años (el doble del trabajo original) y empleando dos nuevas escalas de tiempo geológico, más modernas y mejoradas, (Gradstein et al., 2004 y 2012).
  • Esto es importante porque si los datos de Raup&Sepkoski fueran un artefacto estadístico, una agrupación aleatoria de datos sin significancia alguna, no se hubiera mantenido la periodicidad observada con los dos cambios de escala geológica y la ampliación al doble del tiempo de observación original.
Fuente: Melott&Bambach, 2014
CAUSAS PROBABLES
Evidentemente, no hay causas terrestres que puedan explicar esta periodicidad tan exacta durante 250 millones de años, por lo que Raup&Sepkoski propusieron en sus conclusiones (aunque de forma prudente), que posiblemente se debía a causas extraterrestres.

El reciente descubrimiento (1980) por parte de Walter Alvarez y colb. de que el impacto de un enorme asteroide/cometa en Chicxulub (México) eliminó a los dinosaurios (y el 80-90% de seres vivos), marcó el camino para encontrar qué era lo que causaba el funcionamiento de este Reloj de la Muerte.

El primer trabajo publicado (1984) fue el de Walter Álvarez y Richard Muller encontró una periodicidad de 28 millones de años en 13 cráteres con un diámetro mayor de 10 km y con edades comprendidas entre 5-250 millones de años.
Crédito imagen: Álvarez&Muller
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Los mismos resultados obtuvieron los trabajos de Michael Rampino y Ken Caldeira (2015, 2017) cuando realizaron análisis de series de tiempo de cráteres de impacto y extinciones masivas, usando nuevos datos disponibles que ofrecían una mayor precisión en la estimación de edades.
Crédito imagen: Rampino&Caldeira 
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Encontraron un patrón cíclico en el período de tiempo estudiado (260 millones de años) que mostraba que, tanto los impactos de grandes asteroides como las extinciones masivas, tenían lugar cada 26 millones de años.
 
APARECE NÉMESIS 
Una vez establecido que los asteroides/cometas eran la causa probable de esta periodicidad, faltaba encontrar qué era los que los impusaba hacia la Tierra. Surgieron varias teorías pero la más acorde con la Astronomía era la presencia de una estrella binaria, compañera del Sol, llamada "Nemésis" por el autor de esta hipótesis, el Dr. Richard Muller. El acercamiento de esa estrella en su punto más cercano al Sol, alteraría la Nube de Oort (inmensa esfera con billones de cuerpos helados) provocando la caída de sus componente al Sistema Solar interior. Tampoco hay que descartar su entrada en nuestro sistema solar, bien de la propia estrella o de alguno de sus posibles planetas, alterando los asteroides del Cinturón de Kuiper y/o el presente entre Marte y Júpiter.

Debido a los prejuicios incomprensibles que tiene la Ciencia ante hechos que rompen sus habituales esquemas (¡se tardaron 40 años en admitir que el asteroide/cometa de Chicxulub provocó la extinción de los dinosaurios!), la hipótesis Némesis fue atacada desde el principio con mentiras y omisiones de los trabajos científicos que apoyaban su existencia (Pie Hut, 1984, 1986, 2018). Ver más información en "El Asunto Némesis" de este blog.

NUEVAS PRUEBAS
En el 2004, Prokoph, A y col. [2] hicieron un estudio de diversidad en placton marino calcáreo en los últimos 230 millones de años, y encontraron patrones de extinción en ciclos promedios de 27 millones de años. 

Hasta ahora, estos estudios de extinciones masivas de basaban en los fósiles marinos, faltaban estudios similares con fósiles terrestres. Este hueco de ha cerrado recientemente con el trabajo de investigación publicado en el pasado año 2020 por Michael R. Rampino, Ken Caldeira y Zhu Ken [3] que ha confirmado, con un 99 % de certeza, que las extinciones masivas de tetrápodos (*) en la Tierra suceden por ciclos de 27,5 millones de años, lo que corresponde con las estimaciones previas que fijaban ese período en entre 26,4 y 27,3 millones de años en estudios de vida marina.
    • Tetrápodos: animales vertebrados de cuatro patas.

Figura 1
En la figura 1 de este trabajo de investigación, tenemos el espectro de potencia de las edades de 10 episodios de extinción de tetrápodos no marinos en los últimos 290 millones de años. El pico de mayor probabilidad ( >99 %) sucede en un periodo de 27,5 millones de años.
Figura 2
La figura 2 representa el espectro de potencia de las edades de 23 episodios combinados  de extinciones de tetrápodos marinos y no marinos en los últimos 290 millones de años. Al igual que antes, aparece el pico de 27,5 millones de años como el mejor ajuste de probabilidad. 
 
Según los autores de este estudio, las correlaciones y ciclos similares en los episodios de extinción marinos y no marinos sugieren que tienen una causa común. Varios de estos episodios de extinción comunes son coincidentes en el tiempo con gigantescas erupciones volcánicas, así como con grandes cráteres de impacto registrados en los últimos 260 millones de años. 
 
También señalan que estos tres fenómenos: extinciones masivas periódicas + erupciones volcánicas + impactos de enormes asteroides/cometas pueden estar ligados entre sí. Es decir, cada 27 millones de años gigantescos cuerpos celestes impactan en la Tierra causando, entre otros terribles efectos medioambientales, enormes erupciones volcánicas, todo lo cual originan las extinciones masivas de seres vivos (marinos y tesrrestres) que se han registrado.

Reaparecen los prejuicios
Como era de esperar, cuando Rampino&Caldeira&Ken proponen en este trabajo las posibles causas de este ciclo de muerte tan exacto de ~27 millones de años, ignoran por completo la hipótesis de Némesis.

En su lugar, señalan otras (paso del Sistema Solar por el plano medio de la galaxia e influencia de la materia oscura) que ya fueron descartadas en su día [4]. Es curioso que una de las principales objeciones a Némesis, la estrella binaria, compañera del Sol, es que nunca ha sido observada directamente,  sin embargo, no se tiene ese mismo rigor cuando se propone la acción de la materia oscura. No hay evidencia científica de que exista la materia oscura, es una suposición que se hace para explicar la fuerza gravitatoria que hace falta para mantener la cohesión del Universo visible. Incluso hay un modelo cosmogónico que no la tiene en cuenta [5]
 
En cuanto por qué la estrella Némesis no ha sido descubierta hasta ahora, ya lo tratamos en este blog en "El Asunto Némesis".

La Navaja de Ockham
"En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable". La Astronomía nos dice que la mayoría de los sistemas solares observados son sistemas binarios, es decir, formados por dos estrellas que orbitan una a otra. Un reciente estudio [6] sostiene esta afirmación, señalando además que las estrellas del tipo Sol nacen con una compañera binaria. Por el contrario, las otras hipótesis no cuentan con evidencia científica suficiente que las respalden.

CONCLUSIÓN
Después de 40 años de investigación, parece que no hay duda de que la Tierra pasa por extinciones masivas de seres vivos cada 27 millones de años, provocadas por causas extraterrestres. La explicación más sencilla, y la más probable astronómicamente, es la acción de una estrella binaria alrededor del Sol, sin descartar que pueda tener un sistema planetario propio.

Como vemos, a pesar del tiempo la investigación científica sigue apoyando lo que afirma, en síntesis, V.M. Rabolú en su libro "Hercólubus o Planeta Rojo" (1998): la vida en la Tierra se enfrenta a una futura extinción masiva por la acción de un cuerpo extraterrestre, tal como sucedió en el pasado.


REFERENCIAS
[1] "Hercólubus o Planeta Rojo. Verdades y Mentiras al Descubierto", Ed. 2018, "La Amenaza Extraterestre".
[2] "Periodic components in the diversity of calcareous plankton and geological events over the past 230 Myr", Prokoph, A; Rampino, MR; El Bilali, Palaeography Palaeoclimatology Palaeoecology, Volumen: 207 Número: 1-2, 2004.
[3]"A 27.5-My underlying periodicity detected in extinction episodes of non-marine tetrapods", Rampino, Michael R, Caldeira, Ken, Zhu, Yuhong. Historical Biology, 2020.
[4]Ver "Némesis. La Estrella de la Muerte". Richard Muller.
[5]"¿Y si la materia oscura no existiera?". Libertad Digital. 2017 .
[6]"Embedded Binaries and Their Dense Cores", Sadavoy, Sarah; Sthaler, Steven W. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, 469 (4). April 2017

miércoles, 22 de julio de 2020

Marte, ¿la nueva Arca de Noé?

Cuando se compara la exploración de la Luna con la de Marte, llama la atención la ingente cantidad de recursos que se están gastando en esta última desde hace muchos años. Desde el final de las misiones norteamericanas Apollo, hace ya 45 años, solo se han lanzado orbitadores e impactadores lunares por varios países, con la excepción de China, que lanzó su ambicioso programa lunar en 2007 colocando dos rover en la superficie de la Luna, el último de los cuales, Yutu-2, sigue aún activo.
Rover Yutu-2. Crédito: Universe Today
La exploración de Marte comenzó en la década de 1960 con las sondas Mariners, siguió en la década de 1970 con las Vikings (ambas de EE.UU.). En 1971 y 1973 el programa ruso Mars consiguió hacer descender tres módulos de investigación en la superficie de Marte, aunque todos ellos dejaron de funcionar al poco tiempo. En 1976 Estados Unidos hace descender en el planeta las sondas Viking 1 y Viking 2 que consiguen transmitir fotografías de la superficie desde las planicies de Chryse y Utopía.

En 1997 llega a Marte la Mars Pathfinder (EE.UU.) que desciende en Aris Valley llevando el rover Sojourner; principalmente es un vehículo para pruebas de tecnologías nuevas. Su exploración de la superficie dura 2 meses y en el proceso es televisado a millones de personas. En este siglo XXI se han lanzado 10 naves a Marte y 3 rovers que han estado investigando sus superficie: Spirit, Opportunity y MSL. A los países habituales en la exploración de Marte (EE.UU., Rusia, Inglaterra, Unión Europea y Japón) se han unido últimamente la India y Emiratos Árabes Unidos (EAU).
Lanzamiento sonda HOPE (EAU), 20/07/2020. Crédito:EP
Aparece Elon Musk
La lenta y progresiva exploración de Marte se ha visto sacudida por la llegada de Elon Musk,
magnate sudafricano, cofundador de de PayPal, Tesla Motors, SpaceX, Hyperloop, SolarCity, The Boring Company, Neuralink, y OpenAI, cuya fortuna personal se estima que era, en febrero 2020, de unos 43.300 millones de USD.

El objetivo de su empresa SpaceX es, tal como ha declarado él mismo, establecer una civilización humana auto-sostenible en Marte con no menos de 1 millón de habitantes en un plazo de 50 a 100 años. El medio para ello es la nave StarShip, un enorme cohete capaz de albergar 100 personas en su interior, que actualmente está en desarrollo.

¿Y por qué llevar 100 personas en una misma misión? Hay estudios científicos [1] que establecen en 110 el número mínimo de personas para hacer viable la supervivencia y la auto-sostenibilidad de una colonia humana en Marte.
Nave Starship, SpaceX.
¿Marte en el 2024?
SpaceX pretende lanzar su primera misión de carga a Marte en 2022 y enviar seres humanos hacia el planeta rojo dos años después de esa primera misión. Así lo explicó el propio Musk en el 68º Congreso Astronáutico Internacional (IAC) en Adelaida, Australia, celebrado el 29/07/2017. Aunque es probable que estos plazos se puedan demorar (los tres primeros prototipos de Starship se destruyeron en pruebas estáticas), no cabe duda de que Elon Musk quiere poner un pie en Marte lo más pronto posible.

Este sorprendente plan presenta importantes riesgos. Tanto la tecnología como los procedimientos y sistemas que garanticen la supervivencia de una misión humana en Marte no están probados en un ambiente tan hostil como el de ese planeta. La órbita de Marte es muy elíptica y su distancia a la Tierra varía entre 400-59 millones de km., por tanto los mensajes y comandos enviados por radio tardan en llegar un promedio de 12,5 minutos y otros tantos en volver. Las ventanas de lanzamiento de energía mínima para una expedición marciana ocurren a intervalos de aproximadamente dos años y dos meses. Un viaje Tierra-Marte tarda entre tres y seis meses en realizarse y está sometido a intensas radiaciones cósmicas..

Todo esto quiere decir que, si los primeros exploradores de Marte tienen problemas importantes o una emergencia, no pueden esperar un ayuda inmediata de la Tierra.

El Proyecto Biosfera 2
Un ejemplo de lo complejo y difícil que es establecer una colonia humana auto-suficiente en otro planeta fue el Proyecto Biosfera 2 [2].

En 1991, un grupo de ocho investigadores voluntarios se encerró durante dos años en una estructura de cristal y acero, situada en el desierto de Arizona, dentro de la cual los científicos habían recreado varios ecosistemas del planeta Tierra. El objetivo era comprobar si, en un futuro, los humanos podrían vivir en circunstancias similares en colonias en otros planetas.
Complejos Biosfera 2. Crédito: Getty Images
Gran parte de la rutina de los ocho participantes, se redujo a labores agrícolas. Debían cultivar sus propios vegetales, recolectar granos del suelo y obtener proteínas de animales de granja y peces criados en estanques de acuicultura. Pero la aventura no acabó como se esperaba.

Los cultivos no crecían al ritmo estimado, la comida empezó a escasear, el oxígeno era insuficiente y la tensión afloró en la convivencia de los participantes. Se tuvieron que introducir alimentos extra y extractores de dióxido de carbono y bombas de oxígeno desde fuera. Al final, el proyecto fracasó en su objetivo inicial.

El escalón olvidado
Lo lógico es que la futura colonización de Marte se base en lo aprendido anteriormente en una colonia lunar. La Luna se encuentra tan solo a 384.400 km de la Tierra, la demora de las señales de radio es de 1,33 segundos (2,66 en total), una nave tardaría 3 días en llegar a la Luna. Se calcula que la Luna tiene 1.600 millones de toneladas de agua helada, una gran riqueza en "tierras raras" (fundamentales en la tecnología moderna y muy escasas en la Tierra) y He-3, un isótopo del Helio necesario para la fusión nuclear. La explotación de estos recursos podría compensar el gasto de establecer una colonia permanente en la Luna.
Base Lunar, con paneles solares y producción de comida. Crédito: ESA
La Luna es el escenario ideal para experimentar el desarrollo de un asentamiento humano permanente y auto-suficiente, sin los peligros de Marte, ya que contaría con el asesoramiento y ayuda inmediata de la Tierra. Lógicamente, todos estos procesos de adquisición de conocimientos y desarrollo de la tecnología necesaria llevaría años conseguirlo.

Los planes actuales de la NASA contemplan un nuevo alunizaje en el 2024 y una primera base lunar en el 2028. Como se puede ver, todo muy alejado de los acelerados planes de Elon Musk para Marte.

Extinción masiva, ¿el motivo oculto?
Vistos los grandes inconvenientes y peligros de una apresurada colonización de Marte, ¿por qué esa urgencia por llegar allí?

En 2016, National Geographic estrenó en Netflix la serie, "Marte", un docudrama mitad realidad y mitad ficción que narra el viaje de una tripulación que se embarca en una misión en 2033 para colonizar el planeta rojo. A lo largo de la narración se intercalan entrevistas con expertos, científicos y empresarios, entre los que se encuentra Elon Musk y su empresa SpaceX.

Veamos lo que se dice en dos secuencias del primer capítulo de esta serie:
Así pues, parece que el temor a una posible extinción de la humanidad a no muy largo plazo está detrás del proyecto de SpaceX para Marte. Esto plantea, a su vez, un inquietante interrogante.

La comunidad científica ya considera seriamente la posibilidad  de que la vida en la Tierra pueda ser aniquilada por el impacto de un enorme asteroide/cometa, como lo muestra las periódicas extinciones masivas de seres vivos en el pasado y los 800 asteroides con más de 1 km de diámetro que orbitan las cercanías de nuestro planeta.

Si este fuera el caso, entonces la colonización de la Luna sería de la máxima urgencia, por la rapidez y relativa facilidad en realizarse, tal como hemos visto anteriormente. Allí, la raza humana puede sobrevivir a ese impacto devastador porque solo afectaría a la Tierra, la Luna estaría a salvo.

Como es evidente que no se está actuando así, cabe preguntarse entonces si el supuesto cataclismo que se espera afectaría al sistema Tierra-Luna. Entonces, sí tiene sentido esa urgencia por llegar a Marte cuanto antes. ¿Y qué podría afectar tanto a la Tierra como a la Luna? Por ejemplo, el acercamiento a la Tierra de un gigantesco planeta (¿Hercólubus?), cuyo potente campo gravitatorio afectaría a ambos cuerpos. Solo en Marte estaríamos a salvo.

Curiosamente, de nuevo vemos cómo la alerta que da V.M. Rabolú en su libro "Hercólubus o Planeta Rojo" es algo más que posible, cada vez más se acerca a una inquietante realidad.


[1]Minimum Number of Settlers for Survival on Another Planet, Salotti, J.M. Nature, Scientific Reports, 9700. 16/06/2020.
[3]Ver primer capítulo de "Marte" online: https://www.dailymotion.com/video/x75qm0c

domingo, 28 de junio de 2020

Un segundo Sol en el firmamento....

Así comienza un videoclip hecho por RT sobre cómo comenzó la extinción de los dinosaurios, en base a las investigaciones científicas realizadas durante 40 años sobre el impacto de un asteroide gigantesco en Chicxulub, Yucatán, México.

Fuente: RT
Peligro Latente
Como ya hemos comentado en este blog, hay una seria evidencia científica sobre extinciones masivas de seres vivos que se producen cíclicamente en nuestro planeta. Esto ha provocado que el mundo científico haya tomado conciencia de este peligro y, desde hace algún tiempo, se han empezado a desarrollar programas de vigilancia de asteroides potencialmente peligrosos (programa NEO), así como evaluar posibles medios a emplear para desviarlos de sus trayectorias o incluso destruirlos con armas nucleares.
Fuente: RT
800 amenazas mortales
Existen más de 18.000 asteroides cercanos a la Tierra de los cuales aproximadamente 800 tienen una envergadura mayor de un kilómetro de diámetroSus gigantescas dimensiones provocan que tengan una capacidad devastadora en el caso de que choquen contra nuestro planeta.

"Un asteroide de ese tamaño, de un kilómetro o más grande, probablemente podría acabar
con la civilización
", dijo John Holdren, asesor científico de la Casa Blanca, en su comparecencia en la Comisión de Ciencias en el Congreso de Estados Unidos, celebrada en marzo de este año 2020. 

Sin embargo, sólo se conoce aproximadamente el 10 por ciento de una estimación de 10.000 potenciales asteroides "asesinos de ciudades", aquellos con un diámetro de 50 metros, añadió Holdren.

Señales de Hercólubus
Un planeta Hercólubus formando parte de un sistema solar alrededor de una estrella enana roja (hipótesis Némesis) es más probable que exista mejor que un planeta desconocido orbitando nuestro Sol (hipótesis Planeta 9 de Mike Brown y Konstantin Batying). La reciente reducción de la masa del Planeta 9 a 5 masas terrestres hace que se le pueda descartar como posible candidato. Hercólubus podría tener una masa teórica entre 1.590 - 1.908 masas terrestres.

La entrada de Hercólubus, y su estrella asociada, en nuestro sistema solar sería a través de la Nube de Oort, una gigantesca agrupación de billones de cometas y cuerpos helados que rodean el Sistema Solar a ~ 1 año luz del Sol. La gravedad del sistema Hercólubus alterará las órbitas de muchos de estos cuerpos, empujando a varios de ellos hacia los planetas interiores.  

Lo mismo pasará cuando, más tarde, entre o pase cerca del Cinturón de Kuiper, un cinturón con millones de asteroides, cometas y planetas enanos (como Plutón) que se encuentra más allá de la órbita de Neptuno, a una distancia entre 30-55 UA (Unidades Astronómicas = distancia Sol-Tierra), y su último paso será por el Cinturón de Asteroides
Cinturón de asteroides. Crédito: Wikipedia
Este cinturón es una zona situada entre las órbitas de Marte y Júpiter, a unas 2-4 UA del Sol, que alberga multitud de objetos astronómicos de formas irregulares, denominados asteroides, y al planeta enano Ceres, que tiene un diámetro de 950 km.

Por lo tanto, antes de que Hercólubus llegue a las cercanías de la Tierra, le precederá una lluvia de cometas y asteroides procedentes de estas zonas que, cuando se acerquen al Sol, crearán en el firmamento un espectáculo impresionante. Muy probablemente, varios de esos cuerpos impactarán contra la Tierra, cuyas consecuencias en nuestro planeta dependerán de la masa y velocidad de entrada de dichos cuerpos celestes. 

miércoles, 6 de mayo de 2020

La búsqueda del noveno planeta de nuestro sistema solar

Este es el título de la conferencia que dio el Dr. Mike Brown, astrónomo de Caltech, el pasado octubre de 2019 en el auditorio TED Conference acerca de la búsqueda del Noveno Planeta, que fue  publicada en YouTube en diciembre de ese mismo año.

Tiene unos excelentes subtítulos en español que pueden activar el opción "Configuración" de este vídeo.

Descargar en español: Mediafire

lunes, 4 de mayo de 2020

Videoclips sobre Némesis

Curiosamente, durante el pasado mes de marzo de 2020 la empresa multimedia History ha publicado en sus canales de YouTube en inglés (History) y en español (History Latinoamérica) varios videoclips sobre la estrella Némesis y su papel en las extinciones masivas que se han dado en nuestro planeta.

En la entrada anterior hemos publicado uno en inglés y ahora lo hacemos con otro en español del canal History Latinoamérica.
Decíamos que era curioso que salieran ahora estos videoclips porque son parte (o hacen referencia) a un documental de mayor duración "El Universo (Temporada 6). Némesis: El Oscuro Gemelo del Sol"  ("The Universe (season 6). Nemesis: The Sun's Evil Twin"), publicado años atrás.

Les recordamos que este documental lo pueden ver íntegro online en esta entrada de este blog.

No alcanzamos a ver por qué ahora se le vuelve a dar propaganda a Némesis, cuando es una hipótesis de hace 40 años que  ha sido despreciada por el mundo científico y no hay investigaciones actuales que lo justifique.

domingo, 3 de mayo de 2020

Estrella de la Muerte amenaza la Tierra

Este es el título de un reciente vídeoclip (marzo 2020) publicado por History en su canal YouTube en el que trata sobre la estrella Némesis, hipotética compañera del Sol, como causante de las periódicas extinciones masivas que se han dado en nuestro planeta, tema que hemos tratado ampliamente en este blog.

En este vídeo aparecen varios notables astrónomos, entre ellos el Dr. Richard Muller, autor de la hipótesis Némesis y, dado su interés, lo hemos subtitulado al español.
DATOS
Duración: 5:15 m
Tamaño: 106 MB
Formato: MP4
Resolución: HD

martes, 21 de abril de 2020

Muerte en la Aldea

A lo largo de este blog hemos comentado las tremendas consecuencias planetarias de grandes impactos de asteroides/cometas sobre la Tierra. Pero también estos impactos han tenido consecuencias trágicas a escala mucho menor ... a escala humana.

Esto pasó en la extinción llamada "Dryas Reciente" (Young Dryas)[1, 2] producida hace unos 12.800 años por la caída de varios fragmentos de un enorme cometa sobre nuestro planeta. 

Crédito: Mistery Planet
Este impacto hizo arder el 9-10% de la biomasa de la Tierra, causó la extinción de numerosas especies, entre ellas la megafauna que alimentaba a las primitivas poblaciones nómadas humanas, y llevó a nuestro planeta a una "mini-edad de hielo" que duró 1.300 años. Estos hechos obligaron a nuestros antepasados a hacerse sedentarios y desarrollar la agricultura como medio principal de sustentación, creando así el germen de nuestra civilización actual.

Un descubrimiento en Siria
Antes de que la presa de Taqba embalsara el río Eufrates en el norte de Siria en la década de 1970, un sitio arqueológico llamado Abu Hureyra fue testigo del momento en que los antiguos pueblos nómadas se establecieron por primera vez y comenzaron a cultivar. Un gran montículo marca el asentamiento, que ahora se encuentra bajo el lago Assad. 

Pero antes de que se formara el lago, los arqueólogos pudieron extraer y describir cuidadosamente mucho material, incluidas partes de casas, alimentos y herramientas, una gran cantidad de evidencia que les permitió identificar la transición a la agricultura hace casi 12.800 años. Fue uno de los eventos más importantes en la historia cultural y ambiental de nuestra Tierra.
Restos de una vivienda en Abu Hureyra. Crédito: Penn Museum
Vidrio fundido
Pero resulta que Abu Hureyra tiene otra historia que contar, según una nueva investigación. Entre los cereales y granos, y salpicado en los primeros materiales de construcción y huesos de animales, se encontró vidrio fundido. Algunas características sugieren que se formó a temperaturas extremadamente altas, mucho más altas de lo que los humanos podían lograr en ese momento, o que podrían atribuirse al fuego, caída de rayos o vulcanismo. 

James Kennett
"Para ayudar con la perspectiva, temperaturas tan altas derretirían por completo un automóvil en menos de un minuto", dijo en un comunicado James Kennett, profesor emérito de geología de la Universidad de California en Santa Bárbara. "Tal intensidad, agregó, solo podría haber sido el resultado de un fenómeno extremadamente violento, de alta energía y alta velocidad, algo del orden de un impacto cósmico".

Basado en los materiales recolectados antes de que el sitio fuera inundado, Kennett y sus colegas sostienen que Abu Hureyra es el primer sitio en documentar los efectos directos de un cometa fragmentado en un asentamiento humano —un hecho que también está registrado en los pilares del ancestral santuario de Göbekli Tepe (Turquía).

Fuego que vino del cielo
"Todos los fragmentos hallados son parte del mismo cometa que probablemente se estrelló contra la Tierra y explotó en la atmósfera al final de la época del Pleistoceno", explicó Kennett. Este impacto contribuyó a la extinción de la mayoría de los animales grandes, incluidos los mamuts y los caballos y camellos estadounidenses; la desaparición de la cultura norteamericana Clovis; y al inicio abrupto del episodio de enfriamiento final del Dryas Reciente. 

"Nuestros nuevos descubrimientos representan evidencia mucho más poderosa de temperaturas muy altas que solo podrían asociarse con un impacto cósmico", dijo Kennett, quien junto con sus colegas reportó por primera vez evidencia de tal evento en la región en 2012.

Abu Hureyra se encuentra en el sector más oriental de lo que se conoce como Frontera del Dryas Reciente (YDB, por sus siglas en inglés), que abarca otros 30 sitios en América, Europa y partes de Medio Oriente. Estos sitios muestran evidencia de quema masiva, incluida una capa de «esterilla negra» rica en carbono que contiene millones de nanodiamantes, altas concentraciones de platino y pequeñas esférulas metálicas formadas a temperaturas muy altas. 

La hipótesis del impacto YDB ha ganado más fuerza en los últimos años debido a muchos descubrimientos nuevos, incluido un cráter de impacto muy joven debajo del glaciar Hiawatha de la capa de hielo de Groenlandia, y el vidrio fundido a alta temperatura y otras pruebas similares en un sitio arqueológico en Pilauco, ubicado en el sur de Chile. "La aldea de Abu Hureyra habría sido destruida abruptamente", señaló Kennett.
Campo de impacto de los fragmentos del cometa
A diferencia de la evidencia de Pilauco, que se limitó al sacrificio humano de animales grandes hasta —pero no más tardío que— la capa negra de impacto YDB, Abu Hureyra muestra evidencia directa del desastre en este asentamiento humano temprano. Kennett destacó que un impacto o una explosión en el aire debe haber ocurrido lo suficientemente cerca como para enviar calor masivo y vidrio fundido a toda la aldea.

Fragmentado
El vidrio se analizó para determinar su composición geoquímica, forma, estructura, temperatura de formación, características magnéticas y contenido de agua. Los resultados del análisis mostraron que se formó a temperaturas muy altas e incluyó minerales ricos en cromo, hierro, níquel, sulfuros, titanio, y hasta hierro fundido rico en platino e iridio, todo lo cual se formó en temperaturas superiores a 2.200 grados Celsius. 

"Los materiales críticos son extremadamente raros a temperaturas normales, pero se encuentran comúnmente durante los eventos de impacto", dijo Kennett. Según el estudio, el vidrio fundido se formó "a partir de la fusión y vaporización casi instantánea de biomasa regional, suelos y depósitos de llanuras de inundación, seguido de enfriamiento instantáneo". Además, debido a que los materiales encontrados son consistentes con los encontrados en las capas YDB en los otros sitios en todo el mundo, es probable que sean el resultado de un cometa fragmentado, a diferencia de los impactos causados por cometas o asteroides individuales.
Crédito: UC Santa Bárbara
"Un solo impacto importante de asteroide no habría causado materiales tan dispersos como los descubiertos en Abu Hureyra", precisó Kennett. "Se propone que los grupos de desechos cometarios más grandes sean capaces de causar miles de ráfagas de aire en un lapso de minutos en todo un hemisferio de la Tierra. La hipótesis YDB propuso este mecanismo para tener en cuenta los materiales de coeficientes ampliamente dispersos en más de 14.000 kilómetros de ambos hemisferios. Nuestros descubrimientos de Abu Hureyra apoyan firmemente un importante impacto de un cometa fragmentado". 

Los hallazgos del equipo se destacan en un artículo publicado en la revista Nature Scientific Reports [3].

Referencias
[3]"Evidence of Cosmic Impact at Abu Hureyra, Syria at the Younger Dryas Onset (~12.8 ka): High-temperature melting at >2200°C". Andrew M.T. Moore, James P. Kennet et al. Nature Scientific Reports 10, Article Number: 4185 (2020).