domingo, 22 de abril de 2018

La Amenaza Extraterrestre

Un nuevo PDF/eBook que recopila todas las entradas de este blog sobre las extinciones masivas de seres vivos que se producen periódicamente en nuestro planeta.
PDF
MD5: C4DED9E453808674C1103D666D49FB2D
SHA-1: 3364BB3443F1864A3E7D2F58935072C385D89B4F

MEGA - Mediafire 

EPUB
MD5: 2D64A38B630E364AB0A5DA38404E0A26
SHA-1: 3FC0B63CEAFC7F798E3B18E8CB71E82CA0104EC4

MEGA - Mediafire

MOBI (Kindle)
MD5: 0E7D197ECC48A4D38EBB494B64121C05
SHA-1: 6441D049331A5F7D751061F5840D82FC1FD48C6A

MEGA - Mediafire

viernes, 6 de abril de 2018

Némesis. El Oscuro Compañero del Sol

Este es el título de un interesante documental de la serie, "El Universo", que trata de la estrella Némesis y del Planeta X/Noveno planeta, llamado aquí "Tyche".
Formato: MP4
Calidad: 480p
Duración: 44:01m
Ver en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=GQIBCFXOmiI

DESCARGAR FULL HD
Formato: MP4
Calidad: 1980x1080p
Tamaño: 711MB

MEGA
Mediafire

sábado, 31 de marzo de 2018

Némesis, la compañera oculta del Sol

Después de la publicación en 1984 del trabajo de David Raup y Jack Sepkoski sobre la periodicidad en extinciones masivas de seres vivos cada 26 millones de años a lo largo de los últimos 250 millones de años, que no podía atribuirse a causas naturales terrestres, se produjo una intensa actividad científica para buscar una explicación extraterrestre para este fenómeno.

Así, en el mismo número 308 de la revista Nature de 1984 aparecieron dos trabajos que proponían la existencia de una estrella desconocida, compañera del Sol, como causa de esas extinciones El primero, publicado por Marc Davis,  Piet Hut y Richard A. Muller [1], postulaba la presencia de una estrella enana roja (red dwarf) situada a una distancia máxima media de 95.000 UA (~ 1,5 años-luz) del Sol, con una órbita altamente inclinada y con excentricidad de 0,7, que sería estable durante 2-3 mil millones de años.
Traducción: John Hardand
 Su perihelio (distancia mínima al Sol) sería de unas 30.000 Unidades Astronómica (UA), lo que la llevaría a la parte interna de la Nube de Oort y alteraría las órbitas de un gran número de cometas de esa Nube, parte de los cuales impactarían más tarde en la Tierra.
Esta estrella, llamada “Némesis” por Richard A. Muller, tendría una magnitud aparente entre +7 y +12 y un bajo movimiento propio, lo que dificultarían mucho su detección.

Magnitud aparente: medida de la visibilidad de un cuerpo celeste desde la Tierra. Los cuerpos visibles tienen magnitudes negativas (Luna: -12,6; Sol: -27) y los muy poco visibles magnitudes positivas (Saturno: +0,5; Plutón: +14). El ojo humano puede ver, como mínimo, cuerpos de sexta magnitud (+6).

El segundo artículo, realizado por D.P. Whitmire y A.A. Jackson [2], propone una estrella binaria algo diferente. Sería una enana marrón (brown dwarf) con una masa comprendida entre 70 – 0,2 Mj (Mj= masa de Júpiter) y una órbita altamente excéntrica (0,9) con un afelio (distancia máxima del Sol) de 88.000 UA (~ 1,4 años-luz) y un perihelio de 20.000 UA.

En 1985, el astrónomo Armand Delsemme (Universidad de Toledo, Ohio, USA) estudió [3] el movimiento de 126 cometas “jóvenes” (cometas que dejaron la Nube de Oort hace unos 20 millones de años)  y comprobó que la mayoría tenía un movimiento retrógrado, opuesto al de los planetas del Sistema Solar.  De las direcciones alteradas de estos cometas, el Dr. Deselmme calculó que la Nube de Oort recibió un impulso gravitacional por un cuerpo celeste hace 20 millones de años aproximadamente.

Este cuerpo estaría situado en la constelación del Dragón, cerca de la Osa Menor, y se movería lentamente con una velocidad de 0,2 – 0,3 km/s con una órbita casi perpendicular a la eclíptica (plano de la órbita de la Tierra). “La estrella Némesis sería una buena explicación para esto”, comentó Deselmme. Otra posible explicación sería la influencia de un enorme planeta con una masa entre 20 y 60 veces la masa del planeta Júpiter.

En 1999, J.J. Matese, P.G. Whitman y D.P. Whitmire de la Universidad de Louisiana (USA) publicaron un trabajo [4] sobre 82 cometas de la clase I y encontraron que aproximadamente el 25% presentaban anomalías en la distribución de elementos orbitales. Estas anomalías se podían explicar si existiera un perturbador gravitacional en la Nube de Oort. Los autores proponían como causante de las anomalías a una estrella enana marrón (brown dwarf) con una masa entre 6 – 1.4Mj, orbitando a unas 25.000 UA.
En el mismo año 1999, J.J. Matese usó una base ampliada de cometas clase I y, de nuevo, se confirmó [5] la posible presencia de la estrella enana marrón anterior, que tendría una temperatura superficial de ~ -73ºC.

En 2005, los investigadores indúes Varun Bhalerao y M.N. Vahia publicaron un trabajo [6] donde calculaban cuál sería la masa máxima de la estrella Némesis para un periodo de rotación de 27 millones de años, correspondiente a la periodicidad observada en las extinciones masivas. Concluyeron que, si el supuesto sistema binario Sol-Némesis tiene un periodo de 27 millones de años, el Sol no puede tener una estrella compañera con una masa mayor que 44Mj o 0.042 Ms (Ms= masa del Sol).

En 2003 se descubrió el objeto rojo transneptuniano (TNO) Sedna, de unos 1.000km de diámetro y con una extraña órbita que le lleva a 76UA del Sol en su perihelio y a unas 937UA en su máximo alejamiento (afelio), órbita que le lleva 11.400 años en recorrerla.
Órbita de Sedna en rojo. Crédito: Wikipedia
"Sedna no debería estar ahí", comentó el astrónomo Mike Brown, (uno de sus codescubridores). Nunca está lo suficientemente cerca del Sol para que su órbita esté afectada por él, pero nunca se aleja tanto para que esté afectada por otra estrella. Quizás un objeto masivo desconocido esté haciendo que la órbita de Sedna sea la que es. Pero, ¿qué clase de objeto sería?

Para responder a esta pregunta, en 2006 J.J. Matese, D.P. Whitmire (Universidad de Louisiana) y J.J. Lissauer (NASA Ames Research Center) publicaron [7] una investigación teórica que les llevó a la conclusión de que la influencia gravitatoria de una estrella, compañera del Sol, con una masa entre 3-10 Mj, orbitando a ~10.000UA (Unidades Astronómicas) y con una inclinación respecto a la eclíptica entre 45º-125º, podría ser la causa de la extraña órbita de Sedna.

En 2011, los dos primeros autores del trabajo anterior hicieron una actualización [8] de su investigación haciendo uso de los datos aportados por el satélite infrarojo IRAS (1983) y el catálogo infrarojo 2MASS (2001). La ausencia de la supuesta estrella Némesis en estos datos infrarojos llevaron a J.J. Matese y D.P. Whitmire a introducir unas restricciones en su masa y distancia al Sol que ahora serían 1-4 Mj y semieje mayor 10.000-30.000UA. Con estos nuevos parámetros, Némesis ya no sería capaz de producir la "lluvia de cometas" que causaria extinciones masivas, pero sí afectaría las órbitas de TNO como Sedna.

En 2017, Sarah I. Sadavoy (Max-Planck -Institut für Astronomie, Alemania ) y Steven W. Stahler, (Universidad de California, USA) realizaron un estudio por radio [9] de una nube molecular gigante, llena de estrellas jóvenes, en la Constelación de Perseo. Para explicar los datos observados, crearon un modelo matemático que dio como resultado que todas las estrellas del tipo del Sol nacían con una estrella compañera, formando un sistema binario con separaciones entre estrellas mayores de 500UA.
Credito: NASA/JPL-Caltech
Entonces, ¿existió realmente Némesis en nuestro sistema solar? "Nosotros decimos, sí, probablemente hubo una estrella Némesis hace mucho tiempo", comentó Steven Stahler, co-autor del estudio. Pero, dado que no ha sido detectada aún, se supone que con el tiempo escapó del Sistema Solar. En próximas entradas  de este blog veremos que es cuestionable esta afirmación.

Como hemos podido ver, a lo largo de 33 años después de la publicación del primer artículo, la hipótesis Némesis sigue viva en la literatura científica y, muy recientemente, ha pasado de ser una estrella teórica a una que sí existió (o existe) realmente.

REFERENCIAS
[1]”Extintion of species by periodic comet showers”, Davis, M.; Hut, P.; Muller, R.A., Nature. 308 (1984).
[2]”Are periodic mass extinctions driven by a distant solar companion?”,  Whitmire  D.P.  y A.A. Jackson. Nature. 308 (1984).
[3]”An orbit for Nemesis”, Dietrick Thomsen, Sciencie News, 26/01/1985.
[4]”Cometary evidence of a masive body in the outer Oort cloud”, J.J. Matese; P.G.Whitman; D.P. Whitmire. Icarus, 141, 354-366, 1999.
[5]”Suppotive Evidence for a Brown Dwarf Solar Companion”, J.J. Matese, ASO Conference Series, 1999.
[6] "Mass limit on Nemesis", Varun Bhalerao, M.N. Vahia, Bulletin Astromical Society India, 33, 27-33, 2005
[7]"A wide-binary solar companion as a possible origin of Sedna-like objects", J.J. Matese, D.P. Whitmire, J.J. Lissauer, Proceedings IAU Symposium No. 229, 2006.
[8]"Persistent Evidence of a Jovian Mass Solar Companion in the Oort Cloud", J.J. Matese, D.P. Whitmire. Icarus, 211, 936-938, 2011.
[9]"Embedded binaries and their dense cores", Sarah I. Sadavoy, Steven W. Stahler, Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, volume 469, Issue 4, 21/agosto/2017 

domingo, 18 de marzo de 2018

Estrellas enanas rojas y marrones

Vamos a explicar brevemente dos conceptos astronómicos que veremos con cierta frecuencia en futuras entradas de este blog.

ESTRELLAS ENANAS ROJAS
Las "enanas rojas" (red dwarf stars) son estrellas de muy baja masa, inferior al 40% de la masa del Sol. Su temperatura interior es relativamente baja, por consiguiente, emiten poca luz visible, con una luminosidad que, en algunos casos, apenas alcanza el 1/10.000 de la luminosidad solar. Incluso la enana roja más brillante tiene solo un 10% de la luminosidad del Sol. 

Suele tener una temperatura superficial de menos de 4.000º Kelvin (~ 3.700ºC), por lo que emiten principalmente en el infrarojo, lo que le da un aspecto rojizo y de ahí su nombre.
Crédito: Nasa.gov
Las enanas rojas son el tipo más común de estrellas en la Vía Láctea, representando el 70% de todas sus estrellas y, además, presentan una proporción similar en todo el universo observable. Al menos 2/3 de los 150 objetos más cercanos al Sol, encontrados en una zona de 20 años-luz, son enanas rojas. Debido a su baja luminosidad no se pueden observar fácilmente. Ninguna es visible a simple vista desde la Tierra, ni siquiera la enana roja más próxima,  Próxima Centauri, situada a sólo 4,24 años-luz de distancia del Sol.  
Imagen telescópica de Próxima Centauri
Es frecuente encontrar planetas, e incluso sistemas planetarios, orbitando alrededor de estrellas enanas rojas, como el caso del planeta Gliese 436b y su enana roja Gliese 436.
Representación artística del planeta Gliese 436b. Crédito: nasa.gov 
ESTRELLAS ENANAS MARRONES
Las "enanas marrones o enanas café" (brown dwarf stars) son objetos subestelares no lo suficientemente masivos, incapaces, por tanto, de mantener reacciones nucleares continuas de fusión del hidrógeno-1 en su núcleo, a diferencia deL resto de las estrellas. Por este hecho, se cuestiona que puedan denominarse como "estrellas", pues realmente están a medio camino entre estrella y planeta.

Tienen una masa muy inferior a la de las estrellas enanas rojas, estando comprendida entre 13 y 90 masas jovianas (masa joviana = masa del planeta Júpiter o Mj). En 2003, se detectó en la constelación de Orión un grupo de objetos de tipo enana marrón con masas tan pequeñas como 5 masas jovianas.

Estos objetos emiten muy poco luz y energía, por lo que son muy díciles de localizar, más que el caso anterior. Su temperatura superficial varía entre lo 800 y 2.000ªC. Hay un tipo de enana marrón, Tipo Y, con temperaturas extremadamente bajas, desde 100ªC hasta -23ºC. Por estas características, la primera enana marrón se descubrió en 1994 en el cúmulo de Las Pléyades por tres astrofísicos españoles, Rafael Rebolo, María Rosa Zapatero Osorio y Eduardo Martín, y fue denominada Teide 1.
Imagen artística de una enana marrón tipo T. Crédito: NASA/JPL-Caltech
Al igual que las demás estrellas, las enanas marrones también pueden tener planetas a su alrededor. La enana marrón más cercana a nuestro planeta se llama Luhman 16 (es un sistema binario) que está a sólo 6,5 años-luz de distancia. Se cree que puede tener, como mínimo, un planeta orbitando a su alrededor. DENIS-P J082303.1-491201 b está enumerado como el exoplaneta más masivo conocido que orbita una enana marrón en el archivo de exoplanetas de la NASA. Tiene una masa estimada de 28,5 Mj.

La enana marrón es un tipo de estrella es muv abundante en las proximidades del Sol, con una estadística que se acerca a una enana marrón por grado cuadrado de cielo. Los astrónomos estiman que el número de enanas marrones que pueblan el disco de nuestra galaxia podría ser comparable al de las estrellas, es decir, varios miles de millones. Esta idea surge del resultado de las detecciones positivas de enanas marrones, tanto en los cúmulos jóvenes como en la vecindad solar.
Comparativa de tamaños. Crédito: NASA/JPL-Caltech


jueves, 1 de marzo de 2018

Noveno Planeta: Novedades diciembre 2017

Nuevo vídeo en nuestro canal HercoBlog de YouTube con una entrevista al astrónomo Konstantine Batgyin, hecha por el Cool Worlds Lab (Universidad de Columbia), sobre su último artículo publicado acerca del Noveno Planeta/Planeta 9/Planeta X/¿Hercólubus? .


Link YouTube: https://youtu.be/VI7IwzumYaY
Canal HercoBlog:  https://www.youtube.com/channel/UCYn5OmfmqawzzeWhJ2RskeA

viernes, 23 de febrero de 2018

Hercólubus y el Sistema Solar

Nuevo ebook con el resumen de todas las entradas de este blog, hasta la fecha, sobre el propuesto Planeta 9/Planeta X/¿Hercólubus? También disponible en Zona Download.
PDF
MEGA - Mediafire
MD5: E0FFDE807E7957458FB1D23CD48269A4
SHA-1: 2D0B1A3F8426E68B9F16946ABE76D92041AF63AA
EPUB
MEGA - Mediafire
MD5: 68FC575080073C83813076D1D72DDA56
SHA-1: 3520F248E65ABE1B7E449DC12EB5932ABE54B319
MOBI
MEGA - Mediafire
MD5: 16617F03BEA4940B3D6787940BFE1B4A
SHA-1: DA2AE3FB78CF4D9440CCA8373321CB81532FE540

sábado, 10 de febrero de 2018

El Cometa que vino del Frío

Hace unos 12.800 años, (final del Pleistoceno) la Tierra había salido de la última Edad de Hielo: el clima era benigno y los glaciares se habían retirado. Pero algo sucedió de repente, la temperatura del planeta cayó bruscamente, volvió el frío y los glaciares comenzaron a crecer de nuevo, entrando el planeta en un nueva "mini edad de hielo", conocida como "Período Younger Dryas" ("Dryas Reciente"), que duró unos 1.300 años. 

Este cambio repentino provocó una rápida extinción de numerosas plantas, 19 géneros de aves y 35 especies de mamíferos, entre ellos la megafauna (mastodontes y mamuts, entre otros) de la cual se alimentaba las poblaciones humanas prehistóricas, lo que dio lugar a importantes descensos en ellas, incluyendo la desaparición de la cultura paleoamericana (Cultura Clovis) en América del Norte. La escasez de caza resultante pudo obligar a los supervivientes a hacerse sedentarios y empezar a desarrollar la agricultura.
Recreación artística de la Cultura Clovis. Crédito: Mistery Planet
El origen de estos eventos fue muy discutido durante mucho tiempo, sin llegar a una conclusión válida. En octubre de 2007, un equipo de 26 científicos pertenecientes a diferentes Universidades, y encabezado por R.B. Firestone (Lawrence Berkeley National Laboratory, California), publicaron un artículo [1] proponiendo el impacto de un cuerpo extraterrestre (o varios) como su causa principal. 

Su propuesta se basaba en los datos obtenidos en 50 sitios de Norteamérica asociados a la Cultura Clovis, que mostraban una capa rica en carbón vegetal, abundancia de granos magnéticos con iridio, microesférulas magnéticas, hollín, esférulas de carbón, carbón vitrificado conteniendo nanodiamantes y fulerenos con helio extraterrestre, todo esto evidencia un impacto extraterrestre con un subsiguiente incendio global de la biomasa.

Los nanodiamantes tienen un tamaño del orden de nanómetros, es decir, de una millonésima de
Crédito imagen: experdiamant
milímetro, y se forman por el efecto de las altas presiones y temperaturas generadas durante el impacto, que convierten el grafito de la tierra en nanodiamantes que retienen la estructura hexagonal del grafito. Suelen encontrarse a poca profundidad de la superficie.
Por el contrario, los diamantes naturales son más grandes, tienen una estructura diferente, cúbica centrada en las caras, y se encuentran a mayor profundidad.

R.B. Firestone y col., concluyen que, en aquella época, uno o más objetos extraterrestres explotaron sobre el norte de EE.UU., desestabilizando parcialmente la placa de hielo Laurentina y provocando el enfriamiento Dyras Reciente. La onda de choque y el consiguiente pulso térmico de esta explosión, junto con sus efectos medioambientales (incendios masivos e inundaciones), contribuyeron a las extinciones de flora y fauna,  y a los cambios en las poblaciones prehistóricas ya comentados.
Crédito: NASA
Aunque la comunidad científica ya debería de estar escarmentada con el caso del cráter de Chicxulub y la extinción masiva del Cretácico, de nuevo se resistieron a considerar seriamente algo que iba en contra  de su dogma gradualista, así que en el 2011 entonaron el "requiem" por esta hipótesis. Al igual que en el caso anterior, de nuevo los datos experimentales resucitaron a esa hipótesis "muerta".
Isabel Israde-Alcántara

En el 2012, otro equipo de 16 científicos liderados por la Dra. Isabel Israde-Alcántara (Universidad de Michoacana, México) respaldó la propuesta del impacto extraterrestre [2] al encontrar los mismos marcadores de R.B. Firestone en la capa Dryas Reciente de los sedimentos del lago Cuitzeo (México Central).

En el 2013, Michail I. Petaev y col, [3] encontraron platino (abundante en meteoritos y cometas) en cantidades 100 veces superiores a lo normal en la capa Younger Dryas (YD) de núcleos de hielo extraídos en el proyecto "Greenland Ice Sheet Project 2" en Groenlandia. La proporción platino/iridio excedía la de materiales terrestres y extraterrestres conocidos, por lo que los autores la atribuyen al impacto de un meteorito metálico con una composición inusual, derivada de una porción altamente fraccionada de un núcleo protoplanetario.

En 2014, un equipo internacional de 26 científicos [4], pertenecientes a 21 instituciones en EE.UU., España, México, Dinamarca, Países Bajos y Japón, examinaron la distribución geográfica de los nanodiamantes en 24 secciones estatigráficas fechadas de la capa YD, situadas en 10 países del Hemisferio Norte. Encontraron una gran cantidad de ellos dispersos en un área de 50 millones de km2 en tres continentes, en una capa delgada situada a unos pocos metros de la superficie.
Área de dispersión de nanodiamantes en capa YD. Crédito: UCSB
Dado que los nanodiamantes, ciertas clases de vidrio natural, esférulas de carbono y otros materiales encontrados, sólo se forman a temperaturas superiores a los 2.200 ºC, unido al hecho de hallarse a poca profundidad, sugiere que fueron creados por un impacto extraterrestre importante.

En 2017, 13 investigadores [5] encontraron cantidades anómalas de platino en la capa YD de 11 sitios diferentes de EE.UU. Estos resultados concuerdan con los obtenidos en los núcleos de hielo de Groenlandia en el 2013 [3] y llegaron a la misma conclusión.

Wendy S. Wolbach
Finalmente, en este año 2018, un equipo de 24 científicos, liderados por Wendy S. Wolbach (De Paul University, Chicago), hicieron un macro estudio de marcadores geoquímicos e isotópicos con mediciones de la capa YD en más de 170 sitios diferentes en todo el mundo. Los resultados fueron tan masivos que el estudio se tuvo que dividir en dos documentos [6], [7]. Las conclusiones de este estudio señalan que hace 12.800 años, un cometa enorme de unos 100 km de diámetro se desintegró en el espacio exterior, chocando la Tierra con varios fragmentos de él, mientras el resto persiste aún en el sistema solar interior.

Este choque múltiple generó un incendio gigantesco a escala continental, afectando a América del Norte y Sur, Europa y Asia. Los datos recogidos señalan que este incendio abarcó unos 10 millones de km2 de la superficie terrestre, ardiendo el 9% de la biomasa del planeta. Fue considerablemente superior al producido por el meteorito del Cretácico. Los residuos encontrados de esta hoguera mundial son sincrónicos con las concentraciones anómalas de platino de estudios anteriores. Las gigantescas cantidades de polvo y hollín lanzadas a la atmósfera crearon un "invierno nuclear" que, a su vez, se vió reforzado por mecanismos climáticos inducidos, tales como la expansión del hielo marino en el Ártico, cambios en la deriva continental de Norteamérica y los consiguientes cambios en la circulación oceánica. Todo lo cual desencadenó el enfriamiento abrupto del Dryas Reciente, con los drásticos cambios en la flora, fauna y poblaciones humanas prehistóricas que ya hemos comentado.
Hay Algo ahí Afuera
Extinciones masivas en el Pérmico, Cretácico, Eoceno...y ahora al final del Pleistoceno, hace 12.800 años, (¡esto fue ayer por la tarde!, hablando a escala geológica) y todas por impactos extraterrestres. Cada vez está más claro que hay una fuerza desconocida en el espacio exterior, con un reloj mortal en la mano, que decide, de forma ajena a nuestra voluntad, quién vive y quién muere en este planeta y cómo quedan los supervivientes.

REFERENCIAS
[1] "Evidence for an extraterrestrial impact 12,900 years ago that contributed to the megafaunal extinctions and teh Younger Dryas cooling", R.B. Fitestone et al., PNAS, vol. 104, October  9, 2007.
[2] "Evidence from central Mexico supporting the Younger Dryas extraterrestrial impact hypothesis", Isabel Israde-Alcántara et al., PNAS, March 5, 2012.
[3] "Large Pt anomaly in the Greenland ice core points to a cataclysm at the onset of Younger Dryas", Michail I. Petaev et al., PNAS, vol. 110 (32),  August.2013
[4] "Nanodiamond-Rich Layer across Three Continents Consistent with Major Cosmic Impact at 12,800 Cal BP", Charles R. Kinzie et al., The Journal of Geology, volumen 122, numer 5, pp. 475-506, september 2014.
[5] "Widespread platinum anomaly documented at the Younger Dryas onset in North American sedimentary sequences", Christopher R. Moore et al., Scientific Reports volume 7, Article number: 44031 (2017).
[6] "Extraordinary Biomass-Burning Episode and Impact Winter Triggered by the Younger Dryas Cosmic Impact ~12,800 Years Ago. 1. Ice Cores and Glaciers", Wendy S. Wolbach et al., The Journal of Geology, Feb 01, 2018.
[7] "Extraordinary Biomass-Burning Episode and Impact Winter Triggered by the Younger Dryas Cosmic Impact ~12,800 Years Ago. 2. Lake, Marine, and Terrestrial Sediments", Wendy S. Wolbach et al., The Journal of Geology, Feb 01, 2018.