martes, 18 de diciembre de 2018

Descubren el objeto más lejano del Sistema Solar

Astrónomos han descubierto el primer objeto a una distancia superior a 100 unidades astronómicas (UA), el más distante hasta la fecha en nuestro sistema planetario. Denominado 2018 VG18 se trata de planeta enano de unos 500 kilómetros con matices rosados, que delatarían su composición de hielo.
Recreación artística de 2018 VG18
Crédito: Roberto M. Cardanosa/Carnegie Institution for Science
De hecho, desde 2014 los astrónomos buscan un gran objeto conocido como Planeta Nueve o Planeta X en esa región. Por ese motivo, en este tiempo se han encontrado varios planetas enanos en estas localizaciones, como ha ocurrido ahora con "Farout" o como ocurrió con el planeta enano 2015 TG387, apodado "The Goblin" ("El Duende"), en octubre pasado. 

El descubrimiento ha sido realizado por los astrónomos Scott S. Sheppard, de la Institución Carnegie para la Ciencia, David Tholen, de la Universidad de Hawái y Chad Trujillo, de la Universidad del Norte de Arizona. Ha sido posible gracias a las observaciones del telescopio Subaru, situado Mauna Kea (Hawái, EE.UU.) y del telescopio Magallanes, en el Obsevatorio de Las Campanas (Chile).
2018 VG18 en el Sistema Solar. Clic en imagen para agrandar
Crédito: Roberto M. Candanosa/Scott S. Sheppard/Carnegie Institution for Science
Por el momento se desconoce la órbita de "Farout", aunque Sheppard y Tolen han sugerido que podría tardar 1.000 años en completar una vuelta alrededor del Sol. Sea como sea, conocer esta información le permitiría a los astrónomos descubrir posibles indicios de la existencia del Planeta Nueve, sobre todo si la órbita de 2018 VG18 es compatible con su existencia.

La existencia del Planeta Nueve o Planeta X fue propuesta por este equipo de científicos en 2014, cuando descubrieron un objeto de nombre 2012 VP113 y situado a 84 UA del Sol.

"2018 VG18 está mucho más lejos y se mueve más lentamente que cualquier otro objeto del Sistema Solar, así que harán falta años para determinar su órbita", ha dicho Sheppard en Science Daily. "Pero se ha encontrado en una zona similar del cielo en la que se encontraron otros objetos muy lejanos del Sistema Solar, lo que sugiere que podría tener el mismo tipo de órbita que tiene la mayoría de estos. Las similitudes orbitales mostradas por muchos de estos pequeños y distantes cuerpos fue el catalizador para nuestra afirmación original de que existe un planeta distante y masivo, a cientos de UA, “pastoreando” estos pequeños objetos".

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Descubren un gigantesco cráter de impacto

Por primera vez un equipo internacional de científicos, liderados desde el Museo de Historia Natural de Dinamarca (Universidad de Copenhague), ha descubierto un enorme cráter, producido por el impacto de un meteorito, bajo los hielos continentales de la Tierra. Se encuentra en el noroeste de Groenlandia, oculto por el glaciar Hiawatha.

El hallazgo se produjo en 2015 y durante tres años los investigadores han trabajado para verificar su descubrimiento, que acaban de dar a conocer en la revista "Science Advances". En el estudio explican que el cráter mide más de 31 km de diámetro y lo sitúa entre los 25 cráteres de impacto más grandes de nuestro planeta.

El cráter se formó cuando un meteorito de hierro, de aproximadamente un kilómetro o 1, 5 km de ancho, se estrelló contra esa zona de Groenlandia, pero desde entonces ha estado oculto bajo casi un kilómetro de hielo.
Crédito: Carl Christian Tofte.
En la imagen, podemos ver una ilustración del impacto en la capa de hielo de Groenlandia. El meteorito penetró unos 7 km en la corteza terrestre, creando un cráter que inicialmente tendría 20 km de ancho, pero se derrumbó y amplió en cuestión de minutos. El cráter final detectado hoy tiene 31 km.

Hasta ahora no ha sido posible fechar directamente el cráter, pero sus características indican que se formó después de que las capas de hielo comenzaran a cubrir Groenlandia. Esto indica que tan solo tiene entre tres millones de años y una fecha tan próxima como hace 12.000 años, hacia el final del la última era glacial.

Estudios anteriores han demostrado que los grandes impactos pueden afectar profundamente el clima de la Tierra, con importantes consecuencias para la vida en nuestro planeta tras la colisión. Un ejemplo es el que acabó con los dinosaurios. Por tanto, los autores consideran importante investigar cuándo y cómo se produjo este cráter.

El siguiente paso será datarlo con exactitud”, explica el profesor Kurt H. Kjær, uno de los autores del artículo, que concluye: “Será todo un reto, porque probablemente será necesario recuperar el material que se derritió en la parte inferior de la estructura, pero los resultados serán cruciales para entender cómo el impacto de Hiawatha afectó a la vida en la Tierra”.
Fuente: Agencia Sinc
23/noviembre/2018
COMENTARIO
Habrá que esperar que se consiga una datación precisa de la edad de este nuevo cráter para ver si coincide con el ciclo de 26-27 millones de años para las grandes extinciones masivas, ocasionadas por impactos extraterrestres.

Hay un excelente vídeo sobre este descubrimiento que hemos subtitulado al español:
Título: Descubierto Cráter Masivo bajo el hielo de Groenlandia
Formato: MP4
Duración: 04:37 minutos
Resolución: HD
Tamaño: 53 MB
Archivo: 2018 Crater Groenlandia.mp4
Vídeo original: https://youtu.be/vTr3VdGlFr8 (Inglés)
Vídeo subtitulado: https://youtu.be/2Er0no5DJww  (Español)

DESCARGA
Mediafire
MEGA

martes, 30 de octubre de 2018

Más datos sobre "El Duende"

Hace unos días anunciábamos el descubrimiento del objeto trans-neptuniano 2015 TG387, llamado "The Globin" (El Duende), cuya inusual órbita señala la posible presencia del Planeta Nueve.

Realmente fue descubierto en el 2015, como indica las primeras cifras de su nombre, cuando era sólo un pequeño punto que se movía por el firmamento a una distancia 2.5 veces la de Plutón al Sol. Les llevó a los astrónomos 3 años de numerosas observaciones con los instrumentos más poderosos, como el Telescopio Hubble, para seguir a este objeto y calcular su dramática órbita.
Roberto Molar Candanosa / Scott Sheppard / Carnegie Institution for Science
A "El Duende" le lleva la friolera de 40.000 años para rodear el Sol. En realidad, nunca se acerca lo suficiente a los planetas gigantes del sistema solar (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) como para sentir su atracción gravitatoria. Esto hace que 2015 TG387, así como otros objetos remotos, como el VP113 2012 y Sedna (también en la imagen anterior), sean excelentes candidatos para estudiar el sistema solar exterior

"Nunca interactua con nada de lo que sabemos en el sistema solar", dice Scott Sheppard, un astrónomo de la Institución Carnegie para la Ciencia y un co-descubridor del 2015 TG387, "De alguna manera, tenía que subirse a esta órbita alargada en el pasado, y esa es la gran pregunta: ¿con qué interactuó para llegar [allí]?"

Para averiguarlo, Sheppard y sus colegas realizaron simulaciones por computadora de un entorno espacial que incluía un hipotético noveno planeta. Utilizaron los cálculos propuestos por Michael Brown y Konstantin Batygin, un par de astrónomos del Instituto Tecnológico de California que también están buscando este cuerpo misterioso, al que llaman Planeta Nueve. Fue un éxito: las simulaciones mostraron que un planeta lejano había arrastrado a 2015 TG387 a su extraña órbita.

"Esto encaja perfectamente con lo que predeciríamos para el Planeta Nueve, así que estoy feliz de verlo descubierto", dice Brown, el astrónomo de Caltech. Batygin también estaba emocionado. "Estoy ejecutando un código mientras hablamos que evalúa cómo la órbita y la masa inferidas de[el hipotético planeta] se ven afectadas por este nuevo objeto".

Aparte de su órbita alargada, poco se sabe sobre el 2015 TG387. El objeto está demasiado lejos para que los astrónomos determinen su composición o color. "Es un punto de luz, está claro, está ahí, pero es muy débil", dijo Sheppard. Basándose en la poca luz que pueden ver, Sheppard y su equipo estiman que el objeto tiene unos 300 kilómetros (186 millas) de ancho, lo que lo convertiría en un planeta enano pequeño.
Roberto Molar Candanosa / Scott Sheppard / Carnegie Institution for Science
Los investigadores piensan que podría haber miles de cuerpos pequeños como el 2015 TG387 en el borde del sistema solar. Pero encontrarlos no es fácil. Durante aproximadamente el 99 por ciento de su órbita, 2015 TG387 es demasiado débil para que nuestros telescopios más potentes lo detecten. Los astrónomos sólo lo pudieron ver cuando se acercó más al sol.

E incluso entonces: "En el punto más cercano de su órbita, este objeto está aún más de dos veces lejos del sol que Neptuno, lo que es bastante notable", dice Juliette Becker, astrónoma de la Universidad de Michigan y otra cazadora de planetas hipotética que no participó en el estudio. "Los objetos a esta distancia son extremadamente difíciles de descubrir."

Los astrónomos necesitan encontrar más de estos objetos para afinar su búsqueda de un nuevo vecino en nuestro sistema solar. Sus extrañas órbitas revelan pistas sobre las fuerzas gravitacionales que actúan sobre ellas, que a su vez proporcionan información sobre la ubicación del hipotético planeta.
Fuente: The Atlantic
Traducido por HercoBlog

lunes, 22 de octubre de 2018

¿Cuándo encontraremos al Planeta Nueve?

18/10/2018
El Planeta Nueve probablemente se está haciendo difícil de descubrir.

 La evidencia de un mundo grande e invisible en el sistema solar exterior extremo continúa creciendo. Tomemos el reciente descubrimiento del planeta enano 2015 TG387, conocido como "El duende". La órbita altamente elíptica de este mundo parece haber sido esculpida por la gravedad de un planeta de gran tamaño en las oscuras profundidades, al igual que las órbitas de más de una docena de otros objetos lejanos, dicen los investigadores.
Recreación artística del Planeta Nueve.
Crédito: R. Hurt (IPAC)/Caltech
"El planeta Nueve sigue siendo realmente la única explicación viable para todas las cosas que observamos", dijo Konstantin Batygin, astrofísico teórico del California Institute of Technology (Caltech) de Pasadena.

Comienza la cacería
Batygin es uno de los principales protagonistas de la caza del Planeta Nueve, que realmente comenzó en 2014.

Ese año, los astrónomos Chad Trujillo y Scott Sheppard propusieron la existencia de un gran "perturbador" mucho más allá de Neptuno. Tal planeta, dijeron los científicos, podría explicar características extrañas en las órbitas de los planetas enanos Sedna y 2012 VP113, así como algunos otros objetos distantes.

En enero de 2016, Batygin y su colega Mike Brown, investigador de Caltech, reunieron más pruebas para este mundo hipotético, que el dúo apodó "Planeta Nueve". Batygin y Brown también intentaron caracterizar el planeta, estimando que es quizás 10 veces más masivo que la Tierra y orbita alrededor de 600 unidades astronómicas (UA) del sol en promedio. (Una UA es la distancia Tierra-Sol, alrededor de 93 millones de millas, o 150 millones de kilómetros. Siguieron otras detecciones de objetos distantes con órbitas extrañas. "Los astrónomos ya han visto 14 cuerpos que llevan la huella del tirón de un perturbador", dijo Batygin.

Esa huella es principalmente una agrupación pronunciada. Básicamente, las partes alargadas de las órbitas altamente elípticas de los objetos apuntan en la misma dirección, de una manera predicha por los modelos del Planeta Nueve. "Las probabilidades de que tal configuración se desarrolle por casualidad son de menos del 0.1 por ciento", aseguró Batygin. "Y otras posibles explicaciones se quedan cortas", agregó. 
Crédito: Nagualdesign/Wikipedia
Por ejemplo, algunos investigadores han propuesto que el agrupamiento resultó de la combinación de tirones gravitatorios combinados de muchos objetos pequeños en el Cinturón de Kuiper, el anillo de cuerpos helados más allá de la órbita de Neptuno. Pero un Cinturón de Kuiper "auto-modulador" se vería muy diferente del Cinturón real que vemos, dijo Batygin. Además, agregó, un estudio reciente sugiere que todo el Cinturón de Kuiper (sin el Planeta Nueve) no alberga más del dos por ciento de la masa de la Tierra, lo que no es suficiente para dar forma a las órbitas de los cuerpos de la manera observada.

"La evidencia del Planeta Nueve es muy, muy sólida", dijo Batygin a Space.com. Calculó la probabilidad de la existencia del mundo en "más del 90 por ciento". Sheppard, que trabaja en el Carnegie Institution for Science en Washington, D.C., es igualmente optimista. "Creemos que es más probable que no", dijo Sheppard a Space.com. "Para mí, personalmente, es probable a un nivel del 80 al 90 por ciento."

¿Dónde se esconde el Planeta Nueve?
Batygin y Brown han buscado sistemáticamente el Planeta Nueve en los últimos años, al igual que Trujillo y Sheppard (que se refieren al mundo hipotético como "el Planeta X"). Ambos equipos han estado usando el Telescopio Subaru de Japón, un telescopio de 26 pies (8 metros), que se encuentra en la cima de Mauna Kea en la Isla Grande de Hawaii.

Otros grupos de investigación de todo el mundo también se han unido a la cacería. Aún así, no es tan sorprendente que el hipotético planeta siga sin descubrirse, dijo Sheppard. "Donde pensamos que está el planeta - a cientos de UA, si no a 1.000 UA - algo tan grande como Neptuno sería más tenue de lo que la mayoría de los telescopios pueden ver", dijo Sheppard.

"Y la mayoría de nuestras búsquedas hasta la fecha no llegan a tanto, no profundizan tanto. Hemos cubierto muy poco del cielo hasta la profundidad que se necesita para encontrar algo tan débil", agregó. "Puedes esconder algo muy grande en el sistema solar exterior muy fácilmente".

De hecho, la búsqueda ha cubierto hasta ahora sólo entre el 20 y el 25 por ciento del "cielo premium", las regiones donde es más probable que se encuentre el Planeta Nueve, dijeron Sheppard y Batygin.

Es difícil hacer predicciones sobre cuándo el Planeta Nueve será finalmente visto, porque los astrónomos no conocen la masa, el brillo o la órbita precisa del objeto - o incluso si existe realmente. Pero Batygin dijo que sospecha que el telescopio Subaru es capaz de ver el planeta. (Subaru combina una buena resolución con un amplio campo de visión. Esta última cualidad es clave. Algunos instrumentos, como el Telescopio Espacial Hubble de la NASA, son probablemente lo suficientemente potentes como para ver el Planeta Nueve pero tienen campos de visión tan estrechos que emplearlos en la búsqueda sería poco práctico).
Telescopio Subaru. Crédito: subarutelescope.org
Si el Planeta Nueve es demasiado débil para Subaru, entonces Batygin, Sheppard y otros cazadores probablemente no se desesperarán. La ayuda llegará pronto en forma de nuevos y poderosos instrumentos, como el Gran Telescopio de Levantamiento Sinóptico (LSST, por sus siglas en inglés), que está programado para entrar en línea en los Andes chilenos a principios de la década de 2020.

"Si no lo encontramos en los próximos cinco años," dijo Batygin, "LSST definitivamente va a decir la última palabra sobre el Planeta Nueve."
Fuente: Space.com
Traducido por HercoBlog

jueves, 18 de octubre de 2018

El Planeta 9 y las resonancias orbitales

Durante el estudio de los Objetos Trans-neptunianos (TNOs) con órbitas que parecen afectadas por un posible Planeta 9, varios investigadores (Juliette BeckerSarah MillhollandRenu Malhotra) habían señalado que eran compatibles con resonancias orbitales con este planeta.

Esto abría un camino prometedor para poder localizar mejor al Noveno Planeta en el firmamento. Pero un reciente artículo [1] de Elizabeth Bailey, estudiante graduada en Caltech (EE.UU.) bajo la tutela de Konstantin Batygin, ha echado un jarro de agua fría al exponer que no hay una concentración obvia de objetos en resonancias particulares que permita esa localización.

Pero dejemos que sea la propia Elizabeth Bailey quien lo explique con sus propias palabras.



Resonancias de Movimiento Medio y la Búsqueda del Planeta Nueve
21 septiembre 2018
¡Saludos! Mi nombre es Elizabeth Bailey, y soy una estudiante graduada aquí en Caltech. Como parte de mi trabajo actual, he abordado la búsqueda en curso del Planeta Nueve (P9), en particular el uso de resonancias de movimiento medio para inferir su ubicación actual en el cielo. 

Una resonancia de movimiento promedio ocurre cuando dos cuerpos que orbitan alrededor de un cuerpo central tienen periodos orbitales relacionados por una razón de enteros. Un gran ejemplo es Plutón y Neptuno. La órbita de Plutón no es un círculo perfecto, sino un poco alargado (e ~ 0.25). En realidad cruza la órbita de Neptuno, lo que podría llevar a uno a preguntar si están en curso de colisión entre sí. Afortunadamente, la respuesta es un confiado "no". Neptuno y Plutón nunca chocarán, porque se encuentran en una resonancia de movimiento medio de 3: 2 (pronunciada "tres a dos") entre sí. Es decir, por cada tres viajes que Neptuno completa alrededor del Sol, Plutón completa exactamente dos. Es como si estuvieran bailando entre ellos. Cada tres veces Neptuno entra en la intersección de sus órbitas, Plutón da un paso dos veces en otro lugar y no se pisan. 

Entonces, ¿qué tiene esto que ver con el Planeta Noveno? Si el Planeta Noveno existe, los KBO (Kuiper Belt Objects, Objetos del Cinturón de Kuiper) lejanos que controla pueden experimentar interacciones resonantes con él. De hecho, esto ya fue señalado en el documento original de Planeta Nueve de Konstantin & Mike, y en este punto es relativamente bien entendido. Como resultado, podemos esperar razonablemente que, al menos, algunos de los KBO observados actualmente estén bloqueados en resonancias con el Planeta Nueve, y si podemos entender la maquinaria de estas interacciones, quizás podamos inferir la ubicación de P9.

En cierto sentido, el distante Sistema Solar se parece mucho a una discoteca cósmica gigante. En esta analogía, estamos escaneando la pista de baile para el Planeta Nueve, pero está pasando el rato en un rincón oscuro de la parte de atrás, mientras todos bailan con el tema P9. Entonces, en lugar de buscar el P9 en sí, estamos tratando de descubrir dónde está estudiando la compleja danza de los KBO. Esto nos lleva al problema clave que nos ocupa: ¿esto es factible en la práctica? Abordamos esta cuestión en nuestro reciente trabajo, publicado en la revista "The Astronomical Journal".

La respuesta breve es "no" - el uso de resonancias no parece ser un enfoque factible para encontrar el Planeta Nueve. Aquí hay una imagen del artículo compuesta por siete histogramas, que corresponden a simulaciones con siete excentricidades diferentes del Planeta Nueve (e_9 = 0.1, ..., 0.7) que muestran la cantidad de objetos que ocupan resonancias individuales. (La resonancia 2: 1 está ubicada en "2" en el eje horizontal, y la resonancia 3: 2 está ubicada en "1.5", y así sucesivamente).
El punto clave de esta figura es que, aunque hay muchos KBO en las resonancias de gran nombre como 3: 2 o 1: 1, hay muchos objetos que ocupan otras resonancias con enteros más grandes en sus nombres, como 14: 5 o 2: 7. Hay una consecuencia perturbadora de la naturaleza matemática de la función perturbadora planetaria (sí, en realidad se llama "la función perturbadora" en la literatura de la mecánica celeste) que, inquietantemente, sugiere que estas llamadas "resonancias de alto orden" se vuelven cada vez más importantes cuando se trata con planetas excéntricos como Planeta Nueve, y los resultados de las simulaciones de computadora presentadas en este trabajo lo confirman. En resumen, debido a que el Planeta Noveno es excéntrico, lleva a cabo movimientos de baile muy complicados con los KBO.

Vale la pena mencionar que las simulaciones utilizadas para hacer esta figura se simplificaron en comparación con la realidad. Los planetas gigantes canónicos desde Júpiter a Neptuno fueron tratados como un anillo estático de masa (esto a menudo se conoce como la aproximación "secular"), y el Sistema Solar se trata como un objeto plano bidimensional aunque el Planeta Nueve es, en realidad, inclinado. Piénselo de la mejor manera posible: en esta configuración física, el Planeta Noveno es el único perturbador activo de los KBO. En el Sistema Solar real, Neptuno también está en la pista de baile, comportándose de una manera muy brusca. Cuando los KBO se acercan demasiado a Neptuno, este los arroja. A veces esos KBO vuelven a bailar con el Planeta Nueve, pero otras veces simplemente salen por la puerta hacia el espacio interestelar.

Supongamos que, a pesar de estas complicaciones, en este momento se podrían determinar qué KBO individuales están en resonancias medias de movimiento con el Planeta Nueve. Entonces, si esta información fuera de alguna utilidad, se necesitaría conocer la resonancia específica de cada KBO. En simulaciones 3-D no hay una concentración obvia de objetos en resonancias particulares (ver la figura a continuación). Por lo tanto, no importa cuánto tiempo esperemos que se observen más KBO, no tenemos virtualmente ninguna esperanza de usar resonancias para predecir la ubicación actual del Planeta Nueve a lo largo de su órbita
Aunque en base a los resultados de este trabajo no parece factible predecir la ubicación actual del Planeta Nueve a lo largo de su órbita, esto no implica de ninguna manera que el Planeta Nueve sea invisible para los telescopios. Todavía hay una franja de cielo bien definida en la que continúa la búsqueda del Planeta Nueve. Simplemente hemos demostrado que las resonancias de movimiento medio con KBO no son una herramienta útil para decidir dónde apuntar el telescopio, por lo que volvemos a explorar sistemáticamente el cielo. Resulta que incluso en astronomía, el camino fácil es el camino difícil.
Traducido por HercoBlog

[1] "Feasibility of a Resonance-based Planeta Nine Search", Elizabeth Bailey, Michael E. Brown, and Konstantin Batygin, The Astronomical Journal, Volume 156, Number 2,  July 27, 2018

martes, 2 de octubre de 2018

Nuevo objeto lejano señala al Planeta Nueve

Buenas noticias para el Planeta Nueve/Planeta X/¿Hercólubus?. Hoy, 02/octubre/2018, se ha publicado un artículo que reporta la aparición de un nuevo ETNO (Extreme Trans-Neptunian Object, Objeto Transneptuniano Extremo), 2015 TG387, cuyos parámetros orbitales son compatibles con la presencia de un desconocido planeta masivo, tal como el descrito en 2006 por los astrónomos Mike Brown y Konstantine Batygin.

El artículo está firmado, entre otros, por Scott S. Sheppard (Carnegie Institution for Science) y Chadwick A. Trujillo (Northen Arizona University), dos pioneros en la propuesta del Planeta Nueve, y ha sido publicado en el website, arXiv.org, [1] donde los científicos envían sus nuevos trabajos mientras se revisan antes de publicarlos en prestigiosas revistas científicas.

Según los autores de este artículo, 2015 TG387 tiene un perihelio (máximo acercamiento al Sol) de 65±1 UA (Unidad Astronómica) con un eje semi-mayor de 1.190 ± 70 UA (Unidad Astronómica). En su punto más alejado, llega hasta aproximadamente 2.300 UA.

 La longitud del ángulo del perihelio para 2015 TG387 está entre la de Sedna y VP113 2012, y por lo tanto similar al grupo principal de objetos transneptunianos extremos agrupados (ETNOs), que pueden ser guiados en ángulos orbitales similares por un planeta distante masivo desconocido, llamado Planeta X o Planeta 9 (P9).
Crédito imagen: Scott Sepphard, Chadwick Trujillo. Texto español por HercoBlog.
Clic en imagen para agrandar.
La órbita de 2015 TG387 es estable durante la edad del sistema solar, teniendo en cuenta los planetas conocidos y la marea galáctica. Al incluir los encuentros estelares simulados con nuestro Sol a lo largo de 4.000 millones de años, la órbita de 2015 TG387 sigue siendo mayormente estable, pero su evolución dinámica depende de los escenarios de encuentro estelar utilizados. 

Sorprendentemente, al incluir un enorme Planeta X más allá de unos cientos de UA en una órbita excéntrica que está antialineada en longitud de perihelio con la mayoría de los ETNO conocidos, encontramos que 2015 TG387 es típicamente estable para las órbitas del Planeta X que hacen que los otros ETNOs sean estables también. De hecho, la longitud del perihelio de la TG387 2015 oscila a unos 180 grados de la longitud del perihelio del Planeta X en simulaciones más estables, manteniendo 2015 TG387 anti-alineado con el Planeta X en toda la edad del sistema solar.

En resumen, tal como dice el astrónomo Konstantine Batygin en su cuenta de Twitter, "¡La órbita de 2015 TG387 está donde el modelo teórico del Planeta Nueve dice que debería estar!".

Otra prueba indirecta más a favor de la existencia del Planeta Nueve, pruebas que cada vez son más numerosas. Otro punto importante es que 2015 TG387 valida el modelo P9  de Mike Brown&Konstantine Batygin cuando predice cuál debe ser el comportamiento de los objetos lejanos de este tipo que se vayan descubriendo.


[1]"A New High Perihelion Inner Oort Cloud Object", Scott S. Sheppard, Chadwick A. Trujillo, David J. Tholen, and Nathan Kaib4. https://arxiv.org/pdf/1810.00013.pdf, 02 octubre 2018.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

El Fin del Mundo: el Planeta Errante

El pasado 12 de febrero de 2018, el Canal Historia estrenó el documental, "El fin del mundo: diez formas de destruir la Tierra", una superproducción que muestra las fenómenos que podrían destruir a la Humanidad. En él intervienen reputados científicos que van comentando las consecuencias trágicas que provocan y qué posibilidades hay de evadirlas.

Esta producción está compuesta por 10 capítulos y en el capítulo 3, "El Planeta Errante", se puede ver lo que pasaría si un planeta errante, del tamaño de Neptuno, se dirigiera contra la Tierra. De forma impactante se expone cómo la gravedad de ese planeta destrozaría la Luna, desataría corrientes de vientos supersónicos, despertaría todas las fallas y volcanes y, finalmente, haría estallar a la Tierra en pedazos.
Crédito imagen: Canal Historia
Aunque los supuestos de este documental no son los mismos que el acercamiento del planeta Hercólubus a la Tierra (este no chocaría contra nuestro planeta, sino que se aproximaría a él), si que es interesante verlo pues se comprende de forma clara e inmediata los efectos gravitatorios que produce una gran masa planetaria que se aproxima a nuestro planeta.

El documental comienza con un planeta errante anillado del tamaño de Neptuno, situado a 500.000 km de la Tierra y acercándose a más de 100.000 km/h. Dado que el supuesto planeta Hercólubus tiene una masa 100 veces mayor que la de este planeta errante, los tremendos efectos gravitatorios que se ven en el documental comenzarían cuando Hercólubus estuviera a unos 5 millones de km de nuestro planeta.

Si la trayectoria de Hercólubus lo llevara a estar a 500.000 km de la Tierra en su máximo acercamiento, la intensidad de todo lo que vemos en el documental habría que multiplicarlo  por un factor de 100.

Pueden ver este documental online de forma gratuita en el website de ATRES Player