jueves, 23 de febrero de 2017

El Caso IRAS

Hay muchos sitios en Internet, partidarios de la existencia del planeta Hercólubus (identificado a menudo con el Planeta X/Noveno Planeta), que señalan que fue descubierto por la ciencia oficial en 1983 con el satélite infrarrojo IRAS, hecho que después fue ocultado por la NASA.

Para esto, se basan en un artículo publicado el 30/diciembre/1983 por el periódico norteamericano, "The Washington Post" que decía lo siguiente:

Posiblemente tan Grande como Júpiter
Descubierto un Misterioso Cuerpo Celeste
Por Thomas O'Toole, 30 de diciembre de 1983

Se ha descubierto un cuerpo celeste, posiblemente tan grande como el planeta Júpiter y tan cercano a la Tierra que podría formar parte del Sistema Solar, en la dirección de la constelación de Orion por un telescopio puesto en órbita a bordo de un satélite infrarrojo norteamericano.

Este objeto es tan misterioso que los astrónomos no saben si es un planeta, un cometa gigante, una "proto-estrella" cercana que no alcanzó la temperatura suficiente para convertirse en una estrella, una galaxia lejana tan joven que aún se encuentra en el proceso de formación de sus primera estrellas o una galaxia tan cubierta de polvo cósmico que la luz emitida por sus estrellas no puede atravesarlo.

"Todo lo que puedo decirles es que no sabemos lo que es", comentó durante esta entrevista el Dr. Gerry Neugebauer del Jet Propulsion Laboratory de California, jefe científico del proyecto IRAS (InfraRed Astronomic Satellite) y director del Palomar Observatory del California Institute of Technology.

La explicación más fascinante para este cuerpo misterioso, que es tan frío que no emite luz y que nunca ha sido visto por ningún telescopio óptico terrestre o en el espacio, es que es un planeta gaseoso gigante, tan grande como Júpiter y que estaría a tan solo 50.000 millones de millas de la Tierra. Esta distancia podría parecer muy grande en términos normales pero es tan corta como "un tiro de piedra" a escala astronómica, tan cerca estaría que podría ser el cuerpo celeste más cercano a la Tierra después de Plutón.

"Si realmente está tan cerca, podría formar parte de nuestro Sistema Solar", dijo el Dr. James Houck del Cornell University's Center for Radio Physics and Space Research y miembro del equipo científico del IRAS. "Si está tan cerca, no sé como los astrónomos planetarios lo podrían clasificar".

Este cuerpo misterioso fue detectado dos veces por el satélite infrarrojo cuando observaba el cielo norteño y puso en acción el helio superfrío que permitía que el telescopio pudiera ver los objetos más fríos del espacio. La segunda observación tuvo lugar 6 meses después de la primera y sugería que el cuerpo misterioso no se había movido durante todo ese tiempo de su posición en el cielo, situada cerca del borde occidental de la constelación de Orión.

"Esto sugiere que no es un cometa ya que un cometa no es tan grande como este objeto que hemos observado y un cometa probablemente se habría movido", comentó el Dr. Houck. "Un planeta podría haberse movido si estuviera tan cerca como 50.000 millones de millas pero también podría ser un planeta más distante y no haberse movido en esos seis meses".

Sea lo que fuere, dice el Dr. Houck, ese objeto misterioso es tan frío que su temperatura no supera los 40º sobre el "cero absoluto", que está a - 450 º Farenheit. El telescopio a bordo del IRAS está tan enfriado y es tan sensible que puede "ver" objetos en el espacio que estén sólo 20 º por encima del "cero absoluto".

Cuando los científicos a cargo del IRAS vieron por primera vez este cuerpo misterioso y calcularon que podría estar tan cerca como 50.000 millones de millas, especularon con la idea de que podría estar moviéndose hacia la Tierra.

"Esto no es como un correo entrante", dijo Neugebauer del Cal. Tech., "Quiero arrojar tanta "agua fría" sobre esa idea como pueda".

Entonces, ¿qué es? ¿Qué puede ser si es tan grande como Júpiter y tan cercano al Sol que podría formar parte del Sistema Solar? Razonablemente podría ser el Décimo Planeta que los astrónomos han estado buscando en vano. También podría ser un cuerpo celeste como Júpiter que hace eones comenzó su proceso de conversión en una estrella pero que no consiguió alcanzar la suficiente temperatura como para conseguirlo.

Esta posibilidad no es del agrado de Neugebauer y Houck, aunque tampoco pueden descartarla del todo. Neugebauer y Houck "esperan" que el cuerpo misterioso sea una galaxia distante tan joven que sus estrellas no han comenzado a brillar aún o que estén tan cubiertas de polvo cósmico que su luz no pueda atravesarlo.

"Creo que es una de esas galaxias jóvenes y oscuras que no hemos sido capaces de observar antes", comentó Neugebauer.

"Si lo es, sería un gran paso adelante en nuestra compresión del tamaño del Universo, de cómo se formó y cómo continúa formándose actualmente".

El próximo paso a dar para precisar que puede ser este cuerpo misterioso", dijo Neugebauer, es detectarlo mediante los telescopios ópticos más potentes del mundo. El telescopio de 100 pulgadas de diámetro de Cerro del Tololo en Chile ya ha comenzado esta búsqueda, y el telescopio de 200 pulgadas de Monte Palomar en California ha destinado el próximo año varias noches para hacer lo mismo. Si este cuerpo está suficientemente cercano y emite aún un poco de luz, el telescopio de Monte Palomar lo debería de encontrar puesto que el satélite infrarrojo ha señalado su posición.


COMENTANDO EL ARTÍCULO
Si se lee atentamente este artículo, más allá del sensacionalista primer párrafo, se ve que los científicos entrevistados en ningún momento afirman que se haya descubierto un nuevo planeta más grande que Júpiter que se acerca a la Tierra. En el segundo párrafo, se lee claramente que los astrónomos no saben qué es esa fuente infrarroja misteriosa: podría ser un planeta, un cometa gigante, una "proto-estrella" cercana que no alcanzó la temperatura suficiente para convertirse en una estrella, una galaxia lejana o una galaxia cubierta de polvo cósmico.

La frase del Dr. Gerry Neugebauer , presente en este artículo, "Todo lo que puedo decirles es que no sabemos lo que es", lo resume todo.

Lamentablemente es frecuente en la prensa buscar titulares y contenidos llamativos para llamar la atención y vender más periódicos, aunque sea a costa de alterar la información. Este fue el caso del  “The Washington Post”, que daba por “oficialmente descubierto” lo que era una simple especulación entre otras posibles alternativas.

Lo mismo podemos decir de los defensores a ultranza del planeta Hercólubus/Planeta X/Noveno Planeta que, 34 años después, siguen mostrando este artículo de “The Washington Post” como prueba “oficial” de su existencia, ignorando su contenido completo.
 El satélite IRAS

LA VERDADERA HISTORIA
El 9 de noviembre de 1983, el equipo científico IRAS convocó una rueda de prensa en la sede de la NASA (Wahington, D.C.) para presentar un primer estudio de los datos recibidos del satélite, que ya había sido enviado dos meses antes para su publicación a la revista "Astrophysical Journal Letters".

En esa conferencia se comentó, entre otros hallazgos, la presencia de 9 fuentes infrarrojas que, en principio, no tenían contrapartes visibles en los catálogos de objetos no estelares consultados. Los autores especulaban con la posibilidad de que fueran galaxias en espiral, capas de polvo galáctico alrededor de estrellas, estrellas en etapas tempranas de formación o estrellas jóvenes fuertemente obscurecidas. Incluso en el caso de la fuente infrarroja 1 Jy, en la banda de 60 μm, consideraban la explicación alternativa de que pudiera ser un cuerpo frío, del tamaño de Júpiter, situado a una distancia aproximada de 570 UA (1 UA = 150 millones de Kms).
Todo esto era altamente especulativo, pues era solo un primer estudio sobre los datos recibidos hasta la fecha (el satélite IRAS cesó en su misión el 22/noviembre/1983).

Contrariamente a lo que comúnmente se cree, esta conferencia de prensa del 9/noviembre/1983 apenas tuvo repercusión mediática y social. Así, mientras la revista “New Scientist” se hizo eco de ella publicando al día siguiente un artículo cuyo primer párrafo decía que “el IRAS había descubierto un décimo planeta más allá de Plutón”, el “The Christian Science Monitor” no mencionaba para nada este tema en su artículo del 14 de noviembre de 1983 sobre esta conferencia. "The Washington Post" no publicó nada sobre esta reunión en esas fechas.
  • En el tecer párrafo del artículo de “New Sicentist” ya se dice que el objeto descubierto podría ser un planeta gigante gaseoso, es decir, era una posibilidad y no un descubrimiento.
 Esta no fue la primera vez que el equipo IRAS creyó haber descubierto al Planeta X, tal como lo cuenta uno de sus miembros, el Dr. Michael Rowan-Robinson, en su libro “Night Vision: Exploring the Infrared Universe” (Cambridge University Press. 2013, págs. 95-97). En diciembre de 1983, mientras miraba, junto con otros compañeros, un mapa infrarrojo IRAS de la parte central de la Vía Láctea observaron una fuente brillante cerca del plano de la eclíptica (plano donde orbitan los planetas de nuestro Sistema Solar), por lo que creyeron que podría ser el Planeta X. En los días posteriores vieron que esa fuente permanecía fija en el cielo y su espectrograma mostraba presencia de silicato, lo que indicaba que era una nube de polvo que rodeaba a una estrella gigante roja. No era el Planeta X.

Sin embargo, alguien de su entorno filtró a "The Washington Post" la noticia de que realmente se había descubierto al Planeta X. Este periódico juntó esto con lo dicho en la anterior conferencia NASA del 9/noviembre/1983, le dio un toque sensacionalista y publicó todo en el famoso artículo del 30 de diciembre de 1983 que estamos comentando.

MISTERIO RESUELTO
Como es lógico, se siguió trabajando con los datos del IRAS para tratar de identificar esas fuentes infrarrojas desconocidas y otras similares.

Así poco después, gracias a los trabajos publicados de Aaronson & Olszewski (1984), Antonucci & Olszewski (1985, 1986) y Houck et al. (1985) se demostró que todas, menos una de esas nueve fuentes infrarrojas, podían identificarse como galaxias poco corrientes, con una muy alta emisión infrarroja frente a una tenue luminosidad visible. La fuente restante se vio que era un filamento de un cirro infrarrojo galáctico (Soifer et al., 1987).

Como era de esperar, ninguno de estos artículos científicos que resolvían el misterio de las fuentes infrarrojas desconocidas, recibieron alguna atención en los medios de prensa estadounidenses. Los misterios celestes explicados no venden periódicos. En consecuencia, el mito de que Hercólubus/Planeta X, que se dirige hacia la Tierra, ya fue descubierto en 1983 ha seguido propagándose en el tiempo.

FALTA DE RIGOR
Toda esta información que hemos presentado se encuentra fácilmente en Internet, solo hace falta tener interés en encontrarla, incluso hay websites que han empleado parecidos argumentos a los nuestros sobre este tema. Sin embargo, se continúa afirmando en los círculos seguidores del supuesto planeta Hercólubus/Planeta X que el artículo del “The Washington Post” es una prueba válida de que fue descubierto en 1983, cuando eso no resiste el más mínimo análisis serio de su veracidad.

Los mismo que venimos denunciando a los que atacan con mentiras y datos falsos la propuesta de que existe un planeta Hercólubus que se dirige hacia la Tierra (ver libro "Hercólubus o Planeta Rojo"), también hacemos lo mismo con los del otro lado de la balanza, cuando confunden a la opinión pública con información deformada y mutilada, ocultando o no teniendo en cuenta, por falta de rigor, los desmentidos que hay publicados con soporte documental. Flaco favor le hacen a su causa con estas actitudes.

Nota
Esta entrada es un resumen de un artículo con información más amplia y detallada que puede descargar gratuitamente desde aquí:

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