miércoles, 26 de abril de 2017

Otro estudio señala al Noveno Planeta/Planeta X

Algunos objetos estelares situados bastante más allá del planeta Neptuno, llamados "Objetos TransNeptunianos" (TNO´s en inglés), tienen una masa relativamente pequeña y están lo sufientemente alejados del Sol para que puedan ser influenciados, en gran medida, por posibles fuerzas gravitatorias procedentes del borde exterior del sistema solar.
 Objetos transneptunianos mayores
En caso de que esta atracción exista, las órbitas de estos objetos estelares se verían fuertemente distorsionadas, apartándose de las que les corresponden por la acción del Sol y los planetas exteriores del sistema solar (Saturno, Urano y Neptuno). Esta es la razón de por qué el estudio de estos TNO se está usando ampliamente en la actualidad para la búsqueda del Noveno Planeta/Planeta X/¿Hercólubus?.

Existe una zona en nuestro sistema solar,  el Cinturón de Kuiper (Kuiper Belt), donde hay abundancia de esos TNO que hemos comentado antes, que en este caso concreto se suelen llamar "KBO: Kuiper Belt Object" (Objeto del Cinturón de Kuiper).
Cinturón de Kuiper
Crédito: NASA
En la misma línea de trabajo que el trabajo pionero de Mike Brown y Konstantine Batign sobre la presencia del Noveno Planeta, el pasado 15 de junio de 2016, un equipo de astrónomos formado por Renu Malhotra, Kathryn Volk y Xianyu Wang, pertenecientes al Lunar and Planetary Laboratory (Universidad de Arizona, USA) publicaron en la revista científica The Astronomical Journal Letters, 824:L22, un artículo titulado "Corraling a Distant Planet with Extreme Resonant Kuiper Belt Objects" ("Agrupando un Planeta distante con Objetos del Cinturón de Kuiper extremadamente resonantes").

En mecánica celeste, se dice que hay resonancia orbital entre dos (o más) cuerpos cuando sus órbitas tienen períodos cuya razón es una fracción de números enteros simples. Ello significa que ejercen entre sí una influencia gravitatoria regular que genera una estabilidad en ambas órbitas.
La resonancia orbital entre un cuerpo masivo y otro más pequeño protege a este último de ser sacado de su órbita por el primero. Por ejemplo, Plutón tiene una resonancial orbital con el planeta Neptuno de 2/3 (por cada 2 órbitas de Plutón, Neptuno da 3) y esto hace que ambos cuerpos siempre estén lo suficientemente lejos como para que el pequeño Plutón no sea expulsado del sistema solar por el gigantesco Neptuno.

En este nuevo trabajo, Renu Malhotra y col. abordan la presencia del Noveno Planeta desde un nuevo punto de vista: si el Noveno Planeta cruza su camino con algunos objetos del Cinturón de Kuiper de alta excentricidad orbital, entonces es muy probable que esté en resonancia con ellos.

Después de examinar los períodos orbitales de seis objetos del Cinturón de Kuiper: Sedna, 2010 GB174, 2004 VN112, 2007 TG422, 2012 VP113 y 2013 GP136, encontraron que cuatro de ellos tenían una resonancia N/1 y N/2 con un supuesto planeta que tendría un período orbital de  ~17.117 años, un semieje mayor de ~ 665 UA (Unidades Astrónomicas) y una masa mínima 10 veces la de la Tierra.
En rojo, órbita resonante del Noveno Planeta.
Crédito: Renu Malhotra y col.
Estos datos sobre el hipotético Noveno Planeta son coherentes con los obtenidos en el trabajo de Mike Brown y Konstantine Batign, ya mencionado anteriormente. No obstante, Renu Malhotra y colaboradores señalan que, aunque su análisis apoya la existencia de un supuesto Noveno Planeta, no puede considerarse como una prueba definitiva de su existencia, ya que las órbitas de los objetos estelares estudiados no están completamente definidas.

Estos cuerpos, extremadamente lejanos, se mueven muy lentamente y han sido observados pocas veces, por lo que estos autores consideran que son necesarias futuras observaciones para reducir  la inexactitud en el cálculo de sus períodos orbitales, así como ampliar el número de cuerpos estelares que puedan tener resonancias orbitales de este tipo.

No obstante, llama la atención que, a pesar de la limitación de los datos estudiados, la existencia de un enorme planeta desconocido pueda explicar el comportamiento de los cuerpos estudiados, en plena coincidencia con otros trabajos científicos diferentes.


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