lunes, 2 de octubre de 2017

Los cometas y el Planeta X

Como hemos visto hasta ahora en este blog, en los últimos años las pruebas indirectas de la existencia del Planeta X, o Planeta 9, se basan en que su presencia explica las extrañas órbitas, fuertemente elípticas, de numerosos objetos del Cinturón de Kuiper y más allá de él.

Pero hay otro tipo de pruebas indirectas que también apuntan a este hipotético Planeta X: los cometas de la Nube de Oort.

En 1985, el astrónomo Armand H. Deselmme, de la University of Toledo (Ohio, EE.UU.), presentó un trabajo de investigación sobre 126 cometas en la reunión anual de la Astronomical Society of the Pacific (ASP). Los datos de ese trabajo mostraban que las órbitas de esos 126 cometas "jóvenes", procedentes de la Nube de Oort, presentaban perturbaciones respecto a sus trayectorias normales; además, la mayoría de ellos se mueven en dirección retrógada (opuesta a la de los planetas del Sistema Solar).
  • "cometas jóvenes": cometas con edad menor de 20 millones de años que aún no han sido influenciados fuertemente por su encuentro con los planetas del Sistema Solar.
El Dr. Armand Deselmme argumenta que las órbitas de esos 126 cometas muestran claramente que fueron expulsados de la Nube de Oort por la influencia gravitatoria de un cuerpo masivo de movimiento lento (entre 0.2-0.3 km/s), con una órbita fuertemente inclinada respecto a la ecliptica. Tendría una masa estimada entre 20-60 veces mayor que Júpiter y orbitaría el Sol cada 5-50 millones de años.

En 1999, el astrónomo John B. Murray, de la Open University (Inglaterra), publicó un artículo en la revista "Monthly Notices of The Royal Astronomical Society" (309, 31-34, 1999) sobre las órbitas de 13 cometas de largo periodo, que se estiman que proceden de la Nube de Oort.

Al analizar las órbitas de 13 de estos cometas, el Dr. Murray detectó signos reveladores de un único objeto masivo que los desviaba de sus órbitas normales. Los puntos de procedencia de estos cometas están agrupados en una zona concreta del espacio, en vez de ser aleatorios. Esto sugiere la presencia de un cuerpo masivo en la parte externa de la Nube de Oort, varias veces mayor que Júpiter, que estaría a unas 30-32.000 UA (Unidades Astronómicas) del Sol, con un período orbital de 6 millones de años.

También en 1999, J.J. Matese, P.G. Whitman y Daniel P. Whitmire, astrónomos del Departamento de Física de la University of Louisiana at Lafayette (EE.UU.), estudiaron los elementos orbitales de 82 cometas de la clase I de la Nube de Oort. En este trabajo, publicado en la revista "Icarus" (141, 354-366, 1999), encontraron que el 25% aproximadamente de esos cometas presentaban una distribución anómala en sus parámetros orbitales: direcciones del afelio, energías, distancias del perihelio y momentos angulares.
Estas anomalías se pueden explicar por la influencia gravitatoria sobre ellos de un planeta o "enana marrón", 3 veces mayor que Júpiter, a una distancia de 25.000 UA y con un periodo orbital entre 4-5 millones de años.

En el 2002, J. Horner (University of Southern Queensland, Australia) y N.W. Evans ( University of Cambridge, Inglaterra) hicieron un estudio crítico de los dos artículos antes citados con el fin de encontrar si estaban afectados por sesgos observacionales. Este trabajo se publicó en la revista "Monthly Notices of The Royal Astronomical Society" (335, 641-654, 2002)

Los sesgos observaciones que se buscaron fueron:

.- Exceso de observadores en el hemisferio Norte frente al hemisferio Sur.
.- sesgos diurnos y estacionales
.- efectos direccionales
.- sesgos sociológicos
Este estudio demostró que el trabajo de J. B. Murray estaba afectado por sesgos estacionales y geográficos, entre otros. Sin embargo, el trabajo de J.J. Matese et al. pasó bastante bien este examen crítico. J. Horner y N.W. Evans concluyeron que "el planeta de Matese et al. es una posible, quizás incluso probable, explicación al extraño comportamiento de los datos".

En el 2010, J.J. Matese y Daniel Whitmire hicieron una actualización de su trabajo anterior con una base de cometas el doble de numerosa que la anterior. En sus conclusiones, publicadas en "Icarus" (211, 926-938, 2011), establecen como causa de las peturbaciones observadas en los cometas estudiados la existencia de un planeta 4 veces mayor que Júpiter, a unas 15.000 UA de distancia del Sol y con un periodo orbital de 1.8 millones de años.

Así pues, hay otra nueva fuente de datos astronómicos (los cometas de largo período) que señala como probable la presencia de un objeto masivo en el Sistema Solar exterior, cuyo campo gravitatorio perturba las órbitas de numerosos objetos celestes en nuestro sistema.

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