jueves, 11 de enero de 2018

Muerte desde el espacio

En una entrada anterior, nos preguntábamos si el impacto de un asteroide gigante sobre la Tierra que causó la desaparición de los dinosaurios en el Cretácico, hace 65 millones de años, fue un evento aislado, puntual.

En la decáda de 1980, se descubrieron concentraciones anómalas de iridio en la capa límite del Eoceno-Oligoceno, época en la que se produjo una extinción masiva de seres vivos (no tan intensa como la del Cretácico) hace unos 35 millones de años. Esto, unido a que también se encontró en esta capa cuarzo deformado ("shocked quartz") y espinelas ricas en níquel de origen extraterrestre, señalaba a otro impacto catastrófico en esa época.

Los cráteres de impacto terrestres, cuya geología y edad coincídia con esa extinción del Eoceno (1, 2), fueron el de Popigai en Siberia (Rusia), de 100 km de diámetro y el de Chesapeake Bay, Virgina (EE.UU.) (85 km diámetro). Se encontraron otros dos cráteres menores asociados a este evento en Canadá: Mistanai (28 km diámetro) y Wanapitei (8,4 km diámetro).
Cráter Popigai  (Crédito imagen: Wikipedia)
 Cráter Chesapeake (Crédito imagen: Google Earth)
Podemos reconstruir de forma aproximada lo que sucedió un fatídico día hace 35 millones de años. Un asteroide/cometa de unos 5-8 km de diámetro penetró en la atmósfera terrestre a unos 60.000 km/h y, un segundo después, impactó en el norte de Siberia (Rusia), creando una enorme cráter de unos 100 km de diámetro. El impacto fundió millones de toneladas de roca al instante y lanzó escombros con tanta fuerza que algunos incluso aterrizaron en otros continentes.

Casi simultáneamente  a este evento, otro meteorito/cometa de unos 3-5 km de diámetro atravesó la atmósfera a una enorme velocidad, estrellándose en lo que hoy es Chesapeake Bay (Virginia, EE.UU.) y dejando un cráter de unos 80 km de diámetro. Poco después, hablando en términos geológicos, dos meteoritos/cometas menores impactaron en Canadá.

La energía liberada en estos eventos provocó las consecuencias catastróficas que ya hemos comentado anteriormente: "invierno nuclear", con disminución brusca de la temperatura media global, incendios masivos, lluvia ácida, vulcanismo secundario, etc. Estos fueron factores decisivos en el gran cambio climático que acabó en el Eoceno-Oligoceno con el 80% de los invertebrados marinos y familias enteras de plantas y mamíferos de aquella época geológica.
El Cráter de las Malvinas
En mayo de 2017, los investigadores Michel Rampino (Universidad de New York, EE.UU.), Max Rocca (Sociedad Planetaria Argentina) y el geólogo paraguayo, Jaime Baéz Preseer, presentaron un comunicado (3) con los resultados de una investigación realizada en una cuenca submarina localizada en las Islas Malvinas (oceáno Atlántico Sur). Los datos sísmicos, gravimétricos y de magnetismo que obtuvieron son coherentes con la presencia de un enorme cráter de impacto de unos 250 km de diámetro.
 Cráter Islas Malvinas (Crédito imagen: National Center for Environmental Information)
La cuenca submarina está situada en la meseta de las Malvinas, al noroeste de la isla de Gran Malvina. Los científicos estiman que la edad de la cuenca es de la Era Paleozoica tardía -de hace aproximadamente 270 a 250 millones de años. "Si el cráter propuesto tiene 250 millones de años de antigüedad, podría correlacionarse con la mayor extinción en masa jamás vista, las extinciones del Pérmico, que destruyó más del 90 por ciento de todas las especies", comentó Michel Rampino. Actualmente, se está a la espera de obtener muestras geológicas que confirmen estas primeras conclusiones.
El Cráter de la Tierra de Wilkes (Wilkes Land Anomaly)
Es una gigantesca estructura geológica de origen meteorítico (4, 5) situada en la Antártida. Fue descubierta en el 2006 por el satélite GRACE de la NASA y es uno de los mayores cráteres de impacto de la Tierra, con una extensión de casi 500 km de diámetro. En la actualidad, la estructura permanece oculta bajo una capa de hielo de más de un kilómetro de espesor.
Cráter Wilkes marcado en rojo (Crédito imagen: Wikimedia Commons)
Originalmente, los científicos no pudieron datar con exactitud el origen de la formación por las difíciles condiciones de la zona, abriendo un amplio margen de entre 500 y 100 millones de años.​ Sin embargo, hallazgos posteriores delimitaron su antigüedad en aproximadamente 250 millones de años, coincidiendo con la extinción masiva del Pérmico-Triásico o «Gran Mortandad», la mayor extinción en la historia de la Tierra, que acabó con el 70 % de las especies terrestres y el 90 % de las marinas.​ De hecho, los expertos sugieren que el impacto que dio origen a este cráter puede estar directamente relacionado con la aparición de los Traps Siberianos, considerados como los principales causantes de esta extinción.
  • Traps Siberianos: uno de los mayores eventos de erupción masiva de la historia de la Tierra que se prologó durante millones de años. 
En este caso, la energía liberada en este choque supera los límites de la imaginación humana. El asteroide capaz de crear ese gigantesco cráter debería medir unos 50 km de diámetro, 5 veces mayor que el del cráter de Chicxulub, asociado a la extinción de los dinosaurios. La colisión habría producido una explosión equivalente a 8.000 millones de megatones —80 veces más que el evento de Chicxulub - creando una bola de fuego que, a 1.000 km del punto de impacto, tendría un brillo 130 veces mayor que el Sol. La onda expansiva produciría vientos de 5.000 km/h, mientras la tierra se estremecía con terremotos superiores a los 11 grados en la escala de Richter. Incluso a 10.000 km de distancia, las consecuencias serían devastadoras. Algunos investigadores sugieren que este impacto pudo haber desencadenado la ruptura del supercontinente de Gondwana, creando una falla tectónica que empujó a Australia hacia el norte.
Conclusión
A la pregunta de si la desaparición brusca de los dinosaurios (entre otras muchas especies), por el impacto en la Tierra de un enorme asteroide/cometa, fue un hecho aislado, se puede responder que "no". Un reciente trabajo de investigación muestra que varias grandes extinciones masivas de seres vivos pueden asociarse con colisiones de grandes cuerpos extraterrestres en los últimos 250 millones de años (2).
Eje vertical: tasa formación cráteres (número/millón años) - Eje horizontal: tiempo en millones de años (Myr)
Clic en imagen para agrandar.
En la figura aparece la distribución de probabilidad de edad de 37 cráteres en forma de 11 picos de edades de cráter. Las flechas enteras indican el momento de 11 eventos de extinción masiva; las flechas punteadas representan extinciones menores. Las estrellas indican las edades de 6 grandes cráteres de impacto (>70 km diámetro) que se correlacionan con 4 (dos cráteres están en el mismo evento a 36 Myr) o posiblemente con 6 eventos de extinción masiva, si se incluyen las extinciones menores a 168 y 215 Myr (Rampino y Caldeira, 2017).

A la vista de todo esto, quizás cabría preguntarse: ¿Qué es lo que causa estos impactos? ¿Se repiten periódicamente en el tiempo?

REFERENCIAS
1.- "Popigai impact and the Eocene-Oligocene boundary mass extinction", M.M. Wielicki, T.M. Harrison, D.F. Stockli, 2014 Goldschmidt Abstracts.
2.- "Correlation of the largest craters, stratigraphic impact signatures, and extinction events over the past 250 Myr", M.R. Rampino y Ken Caldeira, Geoscience Frontiers, Volume 8, Issue 6, November 2017, Pages 1241-1245
3.-  "Falkland Islands Basin Shows Signs of Being Among World’s Largest Craters", New York University Release, May 4, 2017.
4.- "The Wilkes Land Anomaly revisited", G. Weihaupt, John & G. Van Der Hoeven, Frans & B. Chambers, Frederick & Lorius, Claude & Wyckoff, John & Castendyk, Devin. 2015 Antarctic Science. 27. 1-15. 10.1017/S0954102014000789.
5.- "Cráter de la Tierra de Wilkes", Wikipedia.

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